Natilla electoral: santurrones en hombros de genuflexos

Por JAIRO LEÓN CANO

Muchos colombianos la tienen clara: votarían por Petro en segunda vuelta si la contraparte llegara a ser el candidato de Uribe o de la Coalición de la Experiencia, incluido Fico.

Tampoco descartarían votar por Petro en primera, pero de manera crítica. Dejan claro entonces por quiénes no votarían, entre esos Rodolfo Hernández, no por chuchumeco sino por facho, grosero, bravucón, ostentoso de su riqueza y envanecido de una transparencia falsa: hasta en su entorno más cercano, el familiar, está contaminado. Émulo de Álvaro Uribe, son más las palabras de fingida santidad que sus realizaciones. Santurrones en hombros de genuflexos.

Muchos escépticos de centro en la primera vuelta votarían por Petro si el candidato de la coalición Centro Esperanza no fuera Alejandro Gaviria. Vea pues, ya les hacen muecas y les sacan la lengua a César Gaviria y Álvaro Uribe, algo impensado meses atrás. Empiezan a dar muestras de independencia.

Desprecian al delfín Juan Manuel Galán porque les tienen alergia a los clanes, y ese clan familiar acaba de ser favorecido con una personería de modo raro y mentiroso: la Corte Constitucional se inventó un activo en la sucesión y en la sociedad conyugal desde tiempo atrás liquidada de Luis Carlos Galán; tremenda excepción en la legislación colombiana. En vida, el óbito lo había negociado para reingresar al Partido Liberal a cambio de ser ungido candidato presidencial, lo cual es no propiamente un plato de lentejas sino un apetecido manjar. Bocatto di cardenale.

Van dejando claro que no abominan de Gustavo Petro y que dependiendo de ciertas circunstancias, serían sus electores, aunque a regañadientes. Así, demuestran que son proclives a desmarcarse de reglas. Esto no es de escasa monta, considerando el alto precio que dentro del Estado de derecho tiene la estabilidad institucional. Saltos al vacío no son aconsejables, como lo previera hace cuatro años el profesor Antanas Mockus, quien condicionó su apoyo a la firma de un documento de 12 puntos. ¿Lo recuerdan?

Por último, esos centristas advierten que de pronto no está descartado el aterrizaje del liberalismo en el Pacto Histórico. A Gustavo igual le da que entren los que quieran hacerlo y se vayan los que se aburran, al parecer ama y respeta las libertades.

¿Así de insípido es Gustavo? Le da igual comer salado o dulce. ¿Amargo o ácido?

¿Y qué tal si el Partido Liberal entrara jugando con Luis Pérez como su carta para la consulta de marzo?

¿Y qué tal que el Centro Democrático (a su jefe igual le da rezar en un templo católico que en una mezquita árabe o en un garaje protestante) se metiera en esa consulta a favor de Pérez? Sacarían a Petro de la contienda y, ¡sería Troya!

Chao Francia, bienvenido Luis. Adiós candidatura de Petro sin condiciones.

@JairoLenCanogo1

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