La última derrota de Iván Duque

Por JORGE SENIOR

Mi anterior columna se tituló Hay que ponerle dique al Duque. Contaba los pormenores de la licitación del megacontrato billonario del Canal del Dique, que iba a ser adjudicado a la sancionada empresa extranjera Sacyr.  Ese escrito se sumó a muchos otros de diversos sectores: sociedades de ingenieros, abogados demócratas de Cartagena, periodistas de diferentes medios, organizaciones como la Colombia Humana del Atlántico, la bancada del Pacto Histórico en el Congreso, la ministra de Ambiente del nuevo gobierno y la ciudadanía que se expresaba en las redes sociales.

Esas voces diversas fueron el eco mediático de una movilización de las comunidades de la ecorregión del Canal del Dique, unidas en la Ruta del Cimarronaje y otras organizaciones que se agruparon en la Alianza del Canal.  Al amanecer del lunes 1 de agosto, grupos organizados de dichas comunidades se tomaron los puentes de Calamar, Soplaviento y Gambote durante varias horas y se pronunciaron en medios. El jueves 4 de agosto, fecha señalada para la apertura del sobre de la licitación, una delegación se movilizó hasta Bogotá para llevar a cabo un plantón de protesta frente a la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI). 

En el curso de esa semana la vicepresidente Martha Lucía Ramírez emitió su quejumbre, alegando que “mi honra está siendo lesionada” debido a los cuestionamientos sobre intereses creados en torno al contrato. Duque permaneció callado, mientras repartía notarías y condecoraciones a granel.  Finalmente, a las 10 am del jueves, el presidente de la ANI, Manuel Felipe Gutiérrez, se resignó y en entrevista por W Radio reconoció que debido a la presión, aceptaba posponer el cronograma de modo que la licitación quedara en manos del gobierno de Gustavo Petro.  Fue la última derrota de Duque y un gran triunfo del movimiento popular de los territorios del Caribe, la Alianza del Canal y la opinión pública colombiana.

Sin embargo, el saliente gobierno, que anda raspando frenéticamente la olla y amarrando cargos por doquier, asimiló la derrota puntual pero siguió haciendo de las suyas.  Martha Lucía Ramírez, frustrada por el aplazamiento de la licitación, obtuvo su premio de consolación con la liberación por vencimiento de términos del mafioso ‘Memo Fantasma’. La empresa Sacyr, multada en España e investigada en Colombia, obtuvo otra licitación billonaria, nada menos que el megaproyecto vial Buga – Buenaventura por $4 billones. Así que el señor Duque, que por fin se marcha del cargo presidencial que le cayó en las manos por adjudicación de Uribe, tuvo la desfachatez de decir en una entrevista que su mensaje para el nuevo gobierno es el de la película La estrategia del caracol: “ahí les dejo su hijueputa casa pintada”.  Suena a chiste, pero es verdad, arrasaron con todo lo que pudieron para beneficio de particulares de la élite nacional y la contratocracia multinacional.

De todos modos, la lucha del pueblo colombiano continúa, ahora en una situación inédita: el ejercicio de un gobierno coalición democrática liderado por la izquierda.  La victoria en la pelea del Canal lograda por la movilización de afros, indígenas, campesinos, pescadores y población en general, unidos al trabajo de opinión pública, muestra la ruta a seguir: acción colectiva y comunicación potente.

Hoy sábado 6 de agosto, en la previa de la gran fiesta de la posesión presidencial, se realizan en Bogotá Encuentros y Juntanzas de organizaciones y movimientos sociales.  La victoria popular del 19 de junio no consistió nada más en elegir un presidente y una vicepresidente del pueblo, sino en el inicio de una nueva etapa de construcción y consolidación de poder popular por medio del fortalecimiento de las organizaciones de los sectores sociales y la movilización permanente en función de sus reivindicaciones y derechos, con independencia del nuevo gobierno, pero en sintonía.  La tarea es construir poder desde arriba, desde el gobierno, pero también desde abajo, desde la base social, mediante una especie de tenaza que actúa coordinadamente. Se trata de ser gobierno para ser poder.

Coletilla: lo que sigue ahora en las luchas del Caribe colombiano es enfrentar a la empresa de energía Air-e y la regulación que deja el gobierno Duque y su CREG de bolsillo, con las tarifas más altas del país, que afectan a todos los estratos y a la industria. Se viene una cumbre regional de sectores sociales organizados y grandes movilizaciones en agosto y septiembre. Estén pendientes de la próxima columna, dedicada a este tema.

@jsenior2020

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