La Paz Total… ¿es cuestión de método?

Por GERMÁN AYALA OSORIO

A la compleja tarea de comprender los alcances de la Paz Total se suman las críticas de dos políticos que resultaron claves para sacar adelante las negociaciones en La Habana: Sergio Jaramillo y Humberto de la Calle Lombana.

Dijo el primero que la tarea de la implementación del Acuerdo Final está sufriendo un negativo desplazamiento por cuenta de que la Paz Total es hasta ahora una idea que deambula en la nebulosa de su propia incomprensión y en las confusiones conceptuales en las que aparentemente está cayendo el gobierno al hablar de guerrillas, cuando solo persiste en la lucha armada el ELN.

Días después, apareció De la Calle para decir que a la Segunda Marquetalia, liderada por Iván Márquez, solo le queda el camino del sometimiento a la justicia porque su líder y quienes lo acompañan incumplieron lo acordado en Cuba, deshonraron la palabra empeñada y por ello, deben someterse al Estado. O sea, invalida cualquier camino de negociación política. 

Por tratarse de voces “autorizadas”, lo dicho por Jaramillo y De la Calle hace ruido. Tal vez hay algo de arrogancia en las críticas del primero, pues según su criterio el camino trazado por Santos sería único, lo cual significa que habría una sola fórmula para pacificar el país por las buenas. Y esa fórmula, por supuesto, ya está recetada y debe seguirse al pie de la letra.

Nadie desconoce que los plenipotenciarios de Santos ejecutaron muy bien sus orientaciones, pero ello no significa que sea el único camino posible para alcanzar el objetivo de la Paz Total. Eso sí, hay que reconocer que la propuesta de Petro, por ser maximalista, hace que entre en los terrenos de lo inalcanzable, justamente por la complejidad de un país sometido aún a las dinámicas de la fallida guerra contra el narcotráfico y en medio de procesos fallidos en amplios territorios del país.

En cuanto a lo expresado por De la Calle, tendría razón jurídica en que las disidencias de las extintas Farc-Ep siguen delinquiendo porque incumplieron lo que se firmó en La Habana. Ahora bien, lo señalado por De la Calle se torna relativo al constatar que el Estado también incumplió lo acordado en Cuba. En este contexto es importante escuchar a Márquez o a alias “el paisa” para que expliquen las razones que los llevaron a retomar la lucha armada. Ese solo hecho, el de escucharlos, haría pensar en que el sometimiento no es el único camino existente.

El solo entrampamiento que la Fiscalía de N.H. Martínez Neira y la DEA le armaron a Santrich, da para entender las decisiones de Márquez y de aquellos que lo secundaron en la aventura de volver a la lucha guerrillera. En ese orden de ideas, la postura tajante asumida por De la Calle lo pone a él en un plano moral superior y lo convierte en un defensor de oficio del Estado.

En este orden de ideas, se debería hablar también de buscar el sometimiento de los funcionarios que, siguiendo órdenes de Iván Duque y de Álvaro Uribe, intentaron por todos los medios posibles “hacer trizar el acuerdo de paz”. Es claro entonces, que el Estado colombiano no tiene la legitimidad suficiente para imponer políticas de sometimiento a las disidencias de las extintas Farc-Ep, por cuanto sus más altos funcionarios se prestaron para engañar tanto a los firmantes, como a quienes dijimos SÍ en el plebiscito por la paz.

Habrá que darle más tiempo al gobierno de Gustavo Petro para que madure la propuesta, elija los mejores hombres y mujeres que finalmente se echarán al hombro ese desafío monumental de pacificar a una sociedad escindida en torno a las maneras de afrontar, superar o transformar los conflictos. Petro tiene cuatro años para lograrlo y sabemos que hay fuerzas oscuras interesadas en hacer prevalecer las múltiples violencias, porque su poder político y económico se soporta en el mantenimiento de esas circunstancias. Hablo, por supuesto, de los Señores de la Guerra (con sus consortes).

Como en la película Perder es cuestión de método, el camino hacia la Paz Total está lleno de oscuros intereses, como el de los grandes terratenientes, narcotraficantes y gente de finos clubes. ¿Será que la búsqueda de la Paz Total es cuestión de método?

@germanayalaosor

* Imagen de portada, tomada de Razón Pública

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