Dos cajitas de vacunas

Por GERARDO MARTÍNEZ MARTÍNEZ

Prosigue la expectativa
de la tal vacunación,
con decires de emoción
de que ésta será masiva.
Tan pronto el avión arriba
con la Pfizer, ¡qué candor!
el himno sonó en su honor,
con desfile escandaloso
para exhibir victorioso
un ultra congelador.

Un inmenso recipiente
y en el fondo dos cajitas
que parecían livianitas
pero con peso excedente.
La remesa decía urgente,
la esperanza era grandota,
que el gobierno se alborota
por vacunación masiva,
pero la suerte fue esquiva
y nos tocó gota a gota.

Ya están los congeladores,
las neveras, las jeringas,
las abuelitas viringas
en medio de sus calores.
Pero ocurre, mis doctores,
que de frascos, solo un poco;
mucho ruido, mucho foco
y apenas cincuenta mil;
se pidieron ´jijuemil´
y una pichurria nos toco (sic)

De Pfizer, primera dosis.
De Sinovac, la segunda
para quedar en la inmunda
a punto de la neurosis.
Es como tener artrosis
y que la receta urgente
para no perder el cliente
y evitarse malos ratos,
sea darle un par de zapatos
de número diferente.

A menos que le prolonguen
dos años más de mandato
que propuso un pelagato,
esperando que lo nombren.
Claro, bueno es que se asombren
de esa propuesta el candor,
que nos deja el sinsabor,
de que un gobierno sin gloria,
quiera pasar a la historia,
como el gran vacunador.

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