Sector eléctrico: emisiones contaminantes y subastas de energía solar

Por DIEGO OTERO PRADA

Este es el segundo artículo que escribo sobre el sector eléctrico. Tal vez en el primero no fui claro sobre las subastas de energía solar y el papel de la hidroelectricidad.

Soy un firme partidario de la hidroelectricidad y me opongo a que se esté manejando la energía solar con subastas que solo benefician a los países desarrollados, porque son un ejemplo de desindustrialización. Mi posición es que se debe hacer una transición energética justa y racional, para beneficio de Colombia, no para favorecer a los países desarrollados.

Emisiones contaminantes, se exagera la responsabilidad del sector eléctrico

En Colombia toda la discusión sobre lo energético se ha concentrado en el sector eléctrico, pese a que según Our World Data (Colombia C02 Country Profile) el sector eléctrico y la producción de calor por diferentes combustibles explicaban en 2016 el 11,8% de todas las emisiones (de CO2, NOX y metano), o sea, el sector eléctrico representa bastante menos.

Para 2016 Colombia explicaba el 0,47% de las emisiones del mundo y las del sector eléctrico menos del 0.04%. Casi nadie habla del sector agropecuario, caza, silvicultura y uso del suelo que eran los responsables, según este informe, del 39,4% de las emisiones en Colombia.

El sector eléctrico colombiano es de los que tiene en el mundo una mejor combinación de fuentes de energía. En efecto, cerca del 75% de la generación proviene de centrales hidroeléctricas, y el resto de plantas a base de gas y carbón.

De los 17 203 megavatios en noviembre de 2021, 11 665 megavatios son de plantas de carbón y 3410 megavatios de térmicas de gas. El resto corresponde a cogeneración, solar, eólica y combustóleo.

Reducir el uso del carbón

Hay que reducir la producción de carbón y su utilización para generar energía eléctrica y calor en los sectores industriales. Pero nadie dice que hay que hacerlo ya. Hay que planear su eliminación para el 2050, con planes intermedios para 2030 y 2040, siguiendo un plan bien diseñado, que atienda todos los problemas técnicos, económicos y sociales que implica.

Algunos proponen no explorar más, no exportar y parar las plantas térmicas. Esto es incorrecto. Mirémoslo.

Primero, no exportar carbón implica dejar de percibir de 4.000 a 6.000 millones de dólares por año y billones de pesos por regalías para los departamentos, y demandas por las compañías privadas que han invertido en exploración y producción y pedirán indemnizaciones. Con el tiempo las exportaciones, caerán porque la demanda va a disminuir debido a las restricciones que se están colocando para construir nuevas plantas térmicas de carbón y la sustitución por el gas natural y otras tecnologías para la producción de calor. En esto están de acuerdo todas las proyecciones. De 2022 al 2030 ya se habrá producido un gran cambio y más para 2050.

«Hay que reducir la producción de carbón y su utilización para generar energía eléctrica y calor en los sectores industriales. Pero nadie dice que hay que hacerlo ya». Foto de Energiaestrategica.com

Si se cierran las plantas térmicas de carbón, hay que pagarlas

En cuanto a las plantas térmicas a base de carbón, que pertenecen al sector privado, no pueden pararse de un sopetón. Se requiere una transición hasta el 2030, por varias razones: cerrarlas implica pagar a sus dueños por dejar de funcionar, una discusión bastante difícil porque ellos exigirán las indemnizaciones correspondientes por los ingresos dejados de percibir. Son 1665 megavatios que costarían 3330 millones de dólares comprarlas nuevas. Pero si se suspenden 1665 megavatios hay que reemplazarlos, que costarían por lo menos 1665 millones de dólares, si son renovables, o sea, ya van 4995 millones de dólares.

Los artesanos del carbón no pueden irse a la pobreza

Surge un gran interrogante: qué hacer con todos los que se perjudicarían por el cierre de estas plantas. En primer lugar, los artesanos-campesinos de Boyacá, Cundinamarca, Norte de Santander y Antioquia que extraen carbón y lo venden a las generadoras térmicas. Sus ingresos se reducirían notablemente, y habría que darles los ingresos perdidos con un plan de educación y empleo garantizado por el gobierno hasta que obtengan nuevos ingresos. Este plan sobrepasaría los 6 billones de pesos. Igualmente, los que trabajan y viven de los servicios de esas plantas. En total, por cerrar las plantas de generación el Estado debería responder por 26 billones de pesos por bajito. Se justifica esto, ¿cuándo todo se puede hacer muy bien planeado en un período que puede ir hasta 2030? Entre otros aspectos, reponer 1665 megavatios puede durar de uno a tres años por lo menos, especialmente en una época que pueden tenerse problemas por el retraso de Hidro Ituango y posibles sequías.

Con el gas natural se aplican argumentos similares.

No exportar tiene costos altísimos

Lo mismo, prohibir exportaciones tendría costos altísimos en demandas y problemas para las regiones por las regalías dejadas de percibir, cuando estas van a disminuir progresivamente por razones del mercado mundial. Además, nadie está proponiendo hacer más exploración carbonífera en Colombia.

Si no se hace bien la transición habrá perdedores

Lo que no entienden los radicales ambientalistas, es que las cosas son más complicadas de lo que se piensa, y que hacer el cambio ecológico no es un asunto de pasiones sino de una planeación muy bien hecha para que funcione y sea justa. En la transición hay ganadores y perdedores, lo que no todos comprenden, y se trata de que nadie pierda. Y, algo que se olvida, los gastos financieros para la transición son enormes.

Colombia es el único país del mundo que no quiere hacer uso de hidroeléctricas

Otro hecho muy grave que se está dando en Colombia es que se está desechando el uso del agua para las hidroeléctricas, algo que nadie en el mundo está de acuerdo. Colombia es un país rico en potencial de presas para pequeñas, medianas y grandes hidroeléctricas. El agua es un recurso renovable, no da lugar a emisiones en su uso para generar electricidad y puede servir para controlar los caudales de los ríos y para propósitos de irrigación. Tenemos un potencial para generar electricidad hasta finales del siglo XXI. Se han exagerado los problemas ambientales como que se acaba con la fauna y la flora, lo cual no es cierto.

Infortunadamente, los problemas de Hidro Ituango han sido utilizados por charlatanes para atacar todo tipo de hidroeléctricas. Estas son muy seguras, Hidro Ituango es un caso muy excepcional en Colombia y el mundo. El interés nacional exige seguir utilizando el agua para la generación de electricidad por hidroeléctricas.

Las subastas de energías renovables y su papel en la economía colombiana

El 27 de octubre se realizó la tercera subasta de fuentes de energía renovables. Se adjudicaron 11 proyectos fotovoltaicos para 769,3 megavatios, de los cuales ENEL logró 99,9 megavatios (qué bueno para las empresas italianas), por un total de 3,3 billones de pesos y períodos de construcción máximo de 13 meses. Simultáneamente hubo subastas para contratos de largo plazo con los comercializadores inscritos en Colombia.

Los resultados mostraron un aumento de precios de 42% al 70% frente a los de la segunda subasta de 2019. De acuerdo con el centro de investigación Óptima (Boletín regulatorio No. 037 29/10/2021), Resultados finales-CLP 2021), en sus dos últimas conclusiones afirma lo siguiente:

“Por otra parte, desde Óptima se considera que los resultados de la subasta podrían ponerle freno a la dinamización en la contratación de energía con agentes de portafolio renovable ya que los promotores ahora estarán a la espera la siguiente convocatoria de subasta para buscar el cierre financiero de sus proyectos. Esto, como consecuencia a que este mecanismo demostró que puede tener precios de contratación más altos que los que se podrían encontrar con un contrato bilateral en el mercado. En este punto se reitera una conclusión dada en un punto anterior: los resultados de la subasta envían una mala señal a la formación de precios eficientes del mercado eléctrico. 6. Desde el punto de vista de la industria renovable desde Óptima se considera preocupante que la demanda perciba que la inclusión de FNCER en nuestro sistema implique sobrecostos a largo plazo. Óptima ha sido desde hace años promotor de las FNER, con la convicción de que están en capacidad de competir en el mercado ofreciendo tarifas competitivas en el largo plazo en beneficio de la demanda. Se ve entonces con preocupación que el resultado de esta subasta envíe señales en otra dirección al mercado y a la demanda”.

“Finalmente, por lo anteriormente expuesto se considera que esta subasta no era necesaria, el mercado venía negociando contratos de largo plazo a precios competitivos como resultado de las favorables señales de precio de la subasta anterior. Este resultado puede ser una buena noticia para los vendedores y para el ministerio, pero más allá de eso, los precios y las cantidades de energía adjudicadas son desconcertantes y preocupantes. 29/10/2021 12 Como siempre, seguiremos monitoreando el mercado y apoyando a todos nuestros clientes en la elaboración de estrategias que permitan mitigar riesgos y optimizar su participación en el mercado”.

No somos un país europeo

No debemos actuar como si fuéramos un país europeo que ya ha utilizado todas sus posibilidades de hidroeléctricas. A estos países les conviene promover las nuevas tecnologías porque las necesitan con urgencia para desarrollar su sector eléctrico y, además, porque venden sus equipos a los países subdesarrollados.

Por otra parte, aunque ya las tecnologías solar y eólica están probadas para generar electricidad, el sol y el viento son intermitentes, lo que puede dar lugar a cortes de energía, mientras no se resuelva el tema de la acumulación de energía, que se espera se solucione con el tiempo. Esto no lo entienden los que no son expertos en la planeación de la generación eléctrica, que se requiere de energía de base (centrales para satisfacer los picos de demanda para garantizar el suministro de energía eléctrica, como las térmicas a base de gas natural) y firme (la máxima energía eléctrica que es capaz  de entregarse de manera continua independiente del estado de la naturaleza) para que el sistema pueda responder inmediatamente a cambios en la demanda  que no se dan con las energías eólica  y solar, especialmente si hay fallas en las plantas, sean hidroeléctricas o térmicas.

Por supuesto, hay que apoyar las fuentes nuevas y renovables de energía, la solar, la eólica, la biomasa, la mareomotriz, la geotérmica y la posibilidad del hidrógeno y del amonio, porque son fuentes de energía complementarias y sirven para sustituir el uso del carbón en un período de tiempo razonable de aquí al 2030.

Lo que defiendo es que hay tener una política de industrialización, de tal manera que un porcentaje alto de estos componentes se fabriquen en el país, y que no seamos simplemente compradores de los chinos, los italianos, los estadounidenses, los españoles, los holandeses, los británicos, continuando el modelo extractivista y de dependencia del exterior para todo tipo de bienes no agrícolas, aunque ya venimos importando alimentos en cantidades muy grandes.

Debemos construir nuestra propia base tecnológica de este nuevo sector de fuentes nuevas y renovables de energía que nos permita, no solamente reducir las emisiones contaminantes, sino crear empleo nacional.

Conclusiones

En conclusión, el problema de las emisiones en Colombia no se encuentra en el sector eléctrico colombiano, que representan el 0,04% del total mundial. Más importante es el tema de la deforestación que explica en Colombia el 20% de las emisiones, de la ganadería que explica otro 20%. Pocos mencionan esto en el país, aquí está una mina para controlar nuestras emisiones, pero de esto no se habla en Colombia, todo se centra exageradamente en el sector eléctrico y todos están concentrados en defender plantas solares y eólicas.

Hágase un plan agresivo de reforestación para recuperar las devastaciones causadas en el pasado desde la colonización antioqueña que fue experta en acabar con los bosques. Realizar una campaña para reducir el consumo de carne. Fomentar una agricultura ecológica. Reemplazar la leña como combustible en las zonas rurales. Acabar con tanta publicidad gastadora de energía y materiales. Y, por supuesto, introducir cambios en la movilidad con la electrificación, los sistemas de transporte masivo, un plan de vías férreas y mejorar la navegación por los ríos, entre otras soluciones. Pero, todo esto implica una perfecta planificación y unas inversiones muy altas, algo que no puede hacerse de un día para otro.

@DiegoOteroP

*Foto de portada, tomada de Twenergy.com

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