Petro y Gaviria, un liberal y un iliberal

Por GERMÁN AYALA OSORIO

Junto al Innombrable, César Gaviria Trujillo es uno de los políticos y agentes del régimen de poder que más daño le ha hecho al país. Lo hizo con la apertura económica durante su gobierno, política que afectó a pequeñas y medianas empresas y a la pequeña agricultura (minifundio). A partir de esas circunstancias, los avances en materia de derechos logrados a través la Constitución 1991 se movieron entre jugar a que la mano invisible arreglara los problemas sociales, y a que los jueces tutelaran los derechos y las garantías constitucionales violentadas por la imposición de las lógicas del mercado y las del capital. Sin duda alguna, un escenario esquizofrénico en el que metió al país fue la  decisión económica del iliberal y propietario del Partido Liberal.

Quizás por lo anterior, los acercamientos entre Petro y Gaviria en medio de la campaña electoral generan tanto resquemor en unos y repudio en otros. Estos últimos, con cierto dogmatismo y purismo moral creen que es posible conquistar el poder del Estado sin acudir a las “maquinarias” electorales.  Ahora bien, la reunión entre los dos políticos se gesta, básicamente, por cuatro circunstancias: la primera, porque una parte de las bases del Partido Liberal acompañan hoy al líder del Pacto Histórico. Esto sin duda preocupa a César Gaviria y al partido mismo, por el debilitamiento que ello puede significar en caso de que Petro llegue a la presidencia.

La segunda, porque Gaviria aún tiene el control de una poderosa maquinaria electoral-clientelista que Petro necesita para alcanzar el objetivo de llegar a la Casa de Nariño, ojalá en primera vuelta.

La tercera, porque en el fondo, el expresidente reconoce la fuerza electoral que viene acumulando el exalcalde de Bogotá, lo que lo “obliga” a acercarse con el fin de asegurarse y asegurarle a esos otros agentes del régimen colombiano, estabilidad política y económica, y quizás un tratamiento “benévolo” cuando Petro intente cumplir con una de sus promesas y consignas de campaña: que los ricos paguen más, incluyendo a quienes como Gaviria, tienen millonarias sumas de dinero en paraísos fiscales.

Y la cuarta, porque Gustavo Petro, por la fuerza de los hechos electorales, legitima a Gaviria y lo reconoce como un interlocutor político viable y necesario, a pesar de los cuestionamientos ético-políticos que recaen sobre el expresidente.

Petro sabe que no podrá ganar la presidencia sin maquinarias. El asunto de fondo es hasta dónde están dispuestos ambos a ceder y negociar: de un lado, si el líder de la Colombia Humana acepta transacciones burocráticas, que es a lo que está acostumbrado a negociar César Gaviria; o del otro, a que el expresidente acepte que el exalcalde de Bogotá le arrebate las banderas originales del liberalismo, las mismas que Gaviria se encargó de refundir, cuando se dejó seducir por el Consenso de Washington y decidió erigirse como ficha del neoliberalismo. Podría suceder que el hijo de Ciénaga de Oro termine refundando al partido Liberal, convertido hoy en una estructura de poder funcional al régimen mafioso y oprobioso que opera y gobierna en Colombia.

El mismo Gaviria reconoció que en los altos niveles de exclusión y pobreza, el clientelismo y por ende, la compra y venta de votos, constituyen casi que una obligación moral de quienes aspiran a gobernar. Recordemos lo dicho por este agente del modelo neoliberal: “El clientelismo en unos casos es necesario y conveniente”…en este país hay millones de pobres abandonados que nadie los voltea a mirar”, y son ellos los beneficiados”.

Lo dicho por el hijo ilustre de Pereira no solo naturaliza el clientelismo y la corrupción electoral, sino que le permite seguir jugando fuerte en la política tradicional colombiana. Ya Petro se acercó al sórdido dirigente político. Falta ver qué tanto transaron y qué tanta mezquindad podrá llegar a las huestes petristas de la mano de los “liberales” que aún sostienen a César Gaviria como el propietario de un partido que hace rato perdió las banderas de la decencia y del liberalismo.  

@germanayalaosor

Sobre el autor o autora

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial