Medios de comunicación al servicio del gobierno

Por GERMÁN AYALA OSORIO

En esta columna haré referencia a los medios masivos que, ante la eventualidad de un triunfo de Gustavo Petro, están apelando a todas las formas de lucha para defender el oprobioso régimen de poder que les garantiza bienestar a sus periodistas y gran parte del costo de operación de dichas empresas mediáticas.

Si en algún momento los medios de comunicación remplazaron a los partidos políticos, en su papel de mediadores naturales, hoy abandonaron ese rol, para ser simples aparatos ideológicos del gobierno que los sostiene. Esos mismos medios lo están defendiendo a dentelladas secas y calientes, a pesar de su carácter criminal y corrupto. Por esa vía, al defender a un régimen con esas características, periodistas y empresas informativas se convierten en amanuenses y co-responsables de todo lo que haga y deje de hacer el gobierno uribista de Iván Duque.

Lo que vienen haciendo El Tiempo, Semana, La FM, BLU Radio y los noticieros Caracol y RCN, responde a la tarea que les encomendaron sus propietarios: defender a toda costa el Establecimiento, así sea mintiendo, manipulando cifras y engañando a las audiencias. Los casos más sobresalientes son los de Semana, el noticiero privado RCN y BLU Radio.

La revista Semana opera hoy como un instrumento de poder y boletín corporativo de los Gilinski. La portada con la que se ilustra esta columna corresponde a una acción política y electoral, con la que se aspira a que sus lectores y las audiencias cercanas a los intereses del Régimen, terminen creyendo en que es posible que el candidato Federico Gutiérrez, alias Fico, derrote a Petro en segunda vuelta. Más allá de si los resultados de esa encuesta son reales y su aplicación se hizo con todo el rigor profesional, Semana acogió como su candidato al “nuevo Jorgito” de Uribe. Con esa decisión editorial, la señalada revista abandona su rol como medio informativo, para asumir el de boletín electoral y oficial de la campaña del vulgar y poco leído candidato presidencial. Así, la publicación desestima todos los señalamientos judiciales y periodísticos que rodean a Federico Gutiérrez alrededor de las negociaciones con criminales de la Oficina de Envigado, a través de su secretario de Seguridad, Gustavo Villegas. 

Además de lo anterior, Semana está jugando a invisibilizar la campaña de Sergio Fajardo a quien le está cobrando la osadía de grabar una pieza publicitaria en la que “rompía” una portada en la que la revista se preguntaba: ¿Fico o Petro? Propietarios de la publicación y los periodistas asumieron ese video como un ataque de Sergio Fajardo. Se suma a lo anterior, que Fajardo, tardíamente, decidió presentarse como antiuribista, olvidando que en su paso por la gobernación de Antioquia, trabajó de la mano del Gran Imputado, reseñado bajo el número 1087985.

Los periodistas- estafetas de la publicación hebdomadaria saben que basta con una portada o un titular, para imponer la idea o la narrativa que desean. Decir que prácticamente habría en primera vuelta un empate técnico entre Petro y el elegido de Él, es intentar que una parte del electorado entre en la lógica de “montarse en el bus ganador” y caiga en las circunstancias que Elizabeth Noelle Neuman propuso en su Espiral del silencio.

Así, Semana dejó de ser un medio de análisis, para servir como mero instrumento ideológico y político al servicio del Régimen colombiano. En esa misma línea viene operando de tiempo atrás RCN, medio al que en su momento llamé el courrier de Palacio. A pesar de la crisis económica en la que cayó, fruto del rechazo de las audiencias por su exacerbada y ciega defensa del uribismo, RCN insiste en ser un vocero fiel de los intereses que su dueño tiene y en la necesidad que le asiste de mantener las correlaciones de fuerza al interior de este gobierno. Recordemos el titular y la nota periodística con la que les mintió a las audiencias, en el contexto del estallido social en Cali. En ese momento, registró una manifestación en rechazo al gobierno de Iván Duque como una celebración por el retiro del proyecto de reforma tributaria que cursaba en el Congreso.

Y termino con BLU Radio, magazín radial que apeló al racismo de millones de colombianos y al propio de sus periodistas, para ofender y descalificar a Francia Márquez, fórmula vicepresidencial de Petro Urrego.

Con las actuaciones y las decisiones editoriales tomadas por estos medios, se resiente la ética periodística y se debilita la democracia. De ese modo, se consolida el Régimen, pero se deslegitiman el Estado y la institucionalidad democrática. Dejo estas dos frases atribuidas a Joseph Pulitzer: “Las naciones prosperan o decaen simultáneamente con su prensa”. “La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos. No pertenecer a ningún partido. Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público. Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al bien público.”

Si asumimos el sentido de las frases citadas como un deber ser del periodismo, no es difícil concluir que en Colombia la gran prensa está al servicio de un régimen sucio, criminal, corrupto, mafioso y paramilitar, en buena medida responsable de la pobreza, el desempleo, el desgreño administrativo, la violencia política, la inseguridad, el hambre y por sobre todo, la desazón que embarga a millones de colombianos que día a día soportan las agobiantes circunstancias en la que transcurre la vida en Colombia.

@germanayalaosor

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