María Fernanda Cabal y su “derrota étnica”

Por GERMÁN AYALA OSORIO

Lo que dicen los líderes o los miembros más visibles del establecimiento siempre será noticia para la prensa afecta al régimen de poder. Ello explica que lo que dijo la congresista María Fernanda Cabal, en relación con los nombramientos del presidente electo, Gustavo Petro, motivara titulares de prensa. Esto dijo: “Si no es indígena, no es gay o no tiene el color negro, no compite”.

Esta desafortunada declaración debe anclarse al proyecto de la euromodernidad y a lo que de allí se desprendió en materia de la “supremacía blanca” de una élite que reniega del mestizaje al que están atados sus miembros. De igual manera, responde a la molestia que siente la congresista de derecha, por la derrota electoral que no solo sufrió el partido donde milita, sino una parte importante del establecimiento. En sus términos, se trata de una “derrota étnica”, pues algunos de los nombrados por Petro en ciertos cargos de relevancia política y social, son miembros de los pueblos afros o indígenas.

La reacción de Cabal viene cargada con una alta dosis del racismo estructural que hay en Colombia. La congresista goda no solo estigmatiza y subvalora a los indígenas, a los afros y a la comunidad gay, sino que promueve un enfrentamiento étnico que solo existe en su mente estrecha. Cabal crea la narrativa de que Petro le está entregando el país a las comunidades y pueblos que ella desconoce como pobladores originarios y, lo que es peor, como sujetos de derechos. De lo dicho por la terrateniente se colige que el país dejará de ser moderno y entrará en una fase involutiva, porque quienes gobernarán por cuatro años serán sujetos premodernos, incivilizados y poco preparados para asumir el control y el manejo del Estado.

María Fernanda Cabal sigue atrapada en los privilegios que una racionalidad esclavista y feudal les entregó a quienes supieron acumular poder económico y político para despojar, desplazar y eliminar a quienes no solo llegaron primero a estos territorios, sino que establecieron unas relaciones distintas con la Naturaleza; justamente, esas relaciones consustanciales establecidas por afros, campesinos e indígenas entraron en conflicto con los intereses y las acciones de sometimiento y transformación sistemática de los ecosistemas naturales, sin mayores consideraciones ecológicas y socio ambientales.

Así las cosas, lo dicho por la señora Cabal constituye un acto de violencia simbólica y discursiva que poco aporta a la construcción de una sociedad respetuosa de las diferencias. Promover un enfrentamiento étnico porque hoy llegan a cargos públicos de relevancia miembros de comunidades calificadas como inferiores, alimenta el clasismo y el racismo. Esperemos que sus áulicos, legales e ilegales, no terminen asumiendo sus palabras como consignas para continuar, con mayor violencia, los procesos de persecución, estigmatización y muerte de las comunidades y pueblos señalados por la latifundista.

@germanayalaosor

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