Las sillas vacías de Pastrana y Uribe en la posesión de Petro

Por GERMÁN AYALA OSORIO

Los expresidentes Andrés Pastrana Arango y Álvaro Uribe Vélez anunciaron que no asistirán a la ceremonia de posesión del presidente electo, Gustavo Petro Urrego. Su no presencia expresa la molestia o el enojo que les produce la llegada de un aparecido a la Presidencia de la República. Acostumbrados a manejar los asuntos del Estado como un apéndice de sus mezquinos intereses, Pastrana y Uribe dejaron salir sus infantiles posturas, fruto de sus golpeados egos.

Con las sillas vacías que dejarán, ambos mandan un mensaje de división política, basados en la supuesta aceptación con la que -según ellos- aún cuentan. Pero caen en tremendo equívoco: el hijo de Misael es recordado como el más incapaz de todos los que han pasado por la Casa de Nariño, tan solo superado por el saliente ‘subpresidente’ Iván Duque. En este contexto, no sobra traer a colación la definición que nos suministra el diccionario de la Real Academia Española de Pastrana: Burdo o mal hecho. 2. f. Mentira fabulosa.

A Uribe Vélez, por su parte, hoy se le conoce como el Gran Imputado (1087985) y es ampliamente mencionado por la JEP y la Comisión de la Verdad en su informe final, siempre relacionado con la violación de los Derechos Humanos durante sus dos periodos de gobierno. Esto para no ahondar en temas de corrupción administrativa por parte de sus funcionarios, o de los desastres que dejó en materia ambiental.

Con la decisión política de no asistir a la ceremonia de transición de mando, Pastrana y Uribe demuestran su falta de grandeza como expresidentes. Jamás entendieron la dimensión de esa dignidad: Pastrana siempre actuó como un niño mimado, mientras que con Uribe estamos frente a un “levantado” de la política, que siempre mostró sus mañanas de hombre vulgar y patán, aficionado al “vale todo” en el cumplimiento de sus propósitos.

Según trascendió a los medios y redes sociales, Uribe llamó a Petro para agradecerle la invitación e informarle que no asistiría a su posesión alegando su condición de sujeto sub judice, pero para victimizarse: “No asistiré por el pudor derivado de mi situación jurídica”. (Ver noticia).  Hablando en plata blanca, lo que en realidad lo abruma es saber que ya no es el mandamás, el ‘mesías’ que magnificaron los medios masivos durante su mandato. Sobre las razones que expresó el hijo de Misael, no hay nada que decir, un mensaje destemplado de corte acusatorio, en plan de sobradito, de “usted no sabe quién soy yo”.

Sea como fuere, la ausencia de ambos exmandatarios en lugar de constituir un lunar para el protocolo es la más clara expresión de su pequeñez personal y política, atados ambos a un pasado indigno de recordación y ahogados en sus propias miserias morales.

@germanayalaosor

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