La nueva versión de Café tiene muchos grumos

En el vórtice de tanta noticia negativa relacionada con el paro nacional, bloqueos, marchas, contagio acelerado de covid y abusos policiales, en busca de un escape transitorio prendí en días pasados el televisor para ver el primer capítulo de la nueva versión de Café, para mí la mejor novela colombiana de todos los tiempos (la original, quiero decir).

De la que estoy hablando es de la producida por Yalile Giordanelli para RCN, que ha comenzado a ser emitida por dicho canal.

De la producción original, de 1994, Fernando Gaitán utilizó recurrió a elementos que después serían usados en Yo soy Betty la fea. Por eso para mí Café es mejor que Betty. Por ejemplo: antes de la novela protagonizada por Margarita Rosa de Francisco, nunca se vio tensión alrededor de una junta directiva en una empresa. Así pasó primero en Café, luego se recurrió a lo mismo en ‘La fea’.

Además, nunca antes el antagonista había resultado superior al protagonista. En la versión original Juan Ángel interpreta al genial Mauricio Salinas, quien trabaja en la jefatura de relaciones públicas de la Asociación Cafetera y es hasta buena persona, incluso mejor partido para Gaviota que Sebastián Vallejo, el personaje principal, interpretado por Guy Ecker. Es decir el rival del protagonista no era un personaje malvado, como pasa en todos los novelones, sino todo lo contrario.

Ese mismo elemento lo usó Gaitán en ‘La Fea’, cuando apareció un francés (Patrick Delmas) con el que, estoy seguro, muchos televidentes querían que se quedara Betty y no le diera una nueva oportunidad a don Armando (Jorge Enrique Abello).

En fin, son muchos otros los aspectos atractivos más con los que Gaitán hizo de Café una novela con un éxito monumental, que después repetiría en Betty y que él supo manejar muy bien en ambas producciones. Incluido el de meter a la audiencia en el mundo del café, desde su producción hasta su exportación; lo mismo en Betty, pero con el mundo textil y de la moda.

Debido a la campaña de expectativa que hubo en diversos medios, por primera vez en mucho tiempo sintonicé RCN en mi televisor. Ya no me acordaba ni del número del canal, hasta que lo encontré y empecé a verla. Lo primero que llamó mi atención fue observar que la trama comenzaba girando en torno a Octavio Vallejo, el dueño de la hacienda Casablanca, a quien iban a secuestrar. Traté de hacer memoria, pero no recordé para nada que hubiese aparecido ese personaje en la versión original. Y de hecho no aparece, estoy seguro, y tampoco aparecían personajes con armas en medio de cafetales.

Luego resulta que Iván Vallejo es hijo de Octavio, cuando en la versión original era nieto. Y que Iván y Sebastián no son primos, sino hermanos. Por lo tanto los personajes interpretados por Gerardo de Francisco y Myriam de Lourdes desaparecieron ipso facto, pues ellos eran los padres de Iván. Y claro, la recordada abuela de los Vallejo, interpretada por Dora Cadavid, en la nueva versión ya no existía el personaje.  

Así las cosas, puede constatar que esta no era una versión moderna de Café, con una Gaviota que usa celular y subiendo sus canciones a Youtube, no. Más bien se trata de una novela por completo diferente en su trama, con apenas algunos hechos similares a lo que había escrito el gran Fernando Gaitán, por ejemplo la forma como se conocen Sebastián y Gaviota, en un cafetal.  

Pero en esta nueva versión Salinas aparece en el capítulo 3, mientras en la anterior aparecía casi después de la mitad de la novela. Marcia, la amante de Iván, que aquí está casada, aparece en el segundo capítulo, mientras que en la versión original es soltera y aparece muchos capítulos después.

Una gran osadía, creo yo, cambiar tantos elementos de una historia original tan atractiva. A pesar de que esos cambios están en manos de una gran libretista como lo es Adriana Suárez. Está bien, si querían una versión acomodada al siglo XXI había que hacer unos ajustes en el guion, pero aquí entre nos, de la versión original no era necesario cambiar a ningún personaje. O en últimas dejar la misma historia, pero que quedara con sello de época, entre los 80 y los 90, cuando se desarrolla la trama original.

Si Betty la ha repetido tantas veces RCN y la gente la sigue viendo, es porque quiere recordar la historia tal como era. Claro está que Betty fue muy posterior a Café y por razones de formato se podía repetir sin inconvenientes. En cambio, Café no. Pero Teleantioquia ha repetido en varias ocasiones la novela original y no ha habido problemas.

Nadie duda que la nueva novela es una gran producción, se nota a leguas la inversión que hizo el canal, que en ese sentido siempre se luce, pero el cambio de la historia puede dejar un amargo sabor entre las personas que disfrutamos ese Café con aroma de mujer de hace 27 años, y entre aquellas nuevas generaciones que tal vez tenían la curiosidad de ver por qué esta serie fue tan aclamada en su época.

No había nada que cambiarle a la historia, insisto. Gaitán era un maestro, sus diálogos e historias magistrales enganchaban a cualquiera. No entiendo a quién se le ocurrió la idea, el caso es que era una gran oportunidad para que el canal mantuviera una buena audiencia en esa franja prime, pero al parecer yo no fui el único desilusionado: según la página Rating Colombia, el estreno de Café arrancó con 8,7 puntos en un sexto lugar entre los programas más vistos, y el pasado jueves 13 de mayo ya había bajado a 7,0 puntos y en un séptimo lugar superado por el Noticiero del Senado.

La nueva producción viene a remplazar a Pa’ quererte, que ocupó un cuarto lugar y llegó a tener en su capítulo final 10,1 puntos de rating. Se suponía que Café iba a mantener o superar la cifra, en esta franja dominada por el Canal Caracol. Ahora Enfermeras es su programa más visto, el jueves 13 obtuvo el quinto lugar, con 9,4 puntos de rating.   

La falla ni siquiera está en en el elenco o en las actuaciones, Laura Londoño en general impone su propio sello en un reto nada fácil, el de superar o al menos igualar al personaje que interpretó Margarita Rosa de Francisco. Los demás actores lo hacen bien, pero la cuestión -el pecado o la osadía- repetiré hasta el cansancio- fue haberse atrevido a alterar la historia original, eso es como alterar la Biblia.

Así las cosas, en Colombia va a ser muy difícil que la nueva versión de Café recupere terreno y le ayude a RCN a levantar su rating. Casi con seguridad, me atrevo a vaticinar que la cambiaran de horario. Y quedamos atentos a ver cómo le irá en el exterior cuando la estrene Telemundo en Estados Unidos la próxima semana.

¿A alguien se le ocurriría hacer una versión moderna de El Padrino, digamos, cambiando una gran parte de la historia? Creo que no. Y si lo hace ¿qué tan exitosa sería? Manteniendo las proporciones, eso fue lo que pasó con Café. Me ha sido bastante difícil acoplarme a esta nueva historia, sobre todo porque siempre fue mi telenovela favorita y la recuerdo muy bien. Así que no me acostumbro a todos esos cambios, espero más bien que Teleantioquia un día de esos vuelva a repetir la original.

O para no quedarme con las ganas, buscaré la versión original de Fernando Gaitán en Internet, dirigida por otro grande como Pepe Sánchez, y volveré así a disfrutar de todos sus personajes: la mamá de Gaviota, Miguel Tejeiros, Marcela Vallejo, el sanandresano Harold, Lucía, el mismo Iván Vallejo, en fin. Es el único modo de quedar de verdad enganchado con la adicción que producía ese verdadero Café, con aroma de mujer.

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