La izquierda inquisidora

Por ISIS LÓPEZ

La izquierda latinoamericana está perdiendo el Sur, porque es en el Norte y en Occidente donde nos imponen teorías colonizantes que asumimos como nuestras.

El vocablo Progresista viene de progreso: “adj. Dicho de una persona o de una colectividad: de ideas y actitudes avanzadas”, pero cuidado, el -ista viene del latín que forma adjetivos y suele significar ‘partidario de’ o ‘inclinado a’, lo que expresa la misma raíz con el sufijo -ismo. Los ismos son un sable por donde se puede transitar hacia la delgada línea del fanatismo. Cuando llegamos ahí, perdemos racionalidad o humanidad. De ahí nacen el fascismo, las guerras, la violencia, las masacres, los discursos de odio, la deshumanización del otro u otra.

El progresismo no tiene que ver con hombres, mujeres o géneros que se apasionan con teorías de rebaño donde se esconden sentimientos misóginos que pretenden coartar disciplinas como el derecho constitucional; es inadmisible y son peligrosos quienes sabotean la justicia y los derechos humanos en nombre de imposiciones contra la ley o contra la jurisprudencia, y creen estar por encima de los derechos humanos. Justamente han querido socavar la dignidad de una mujer de leyes como la doctora Cielo Rusinque, una defensora del derecho constitucional, de los DD HH de las minorías y la población LGTBIQ+, quien ha apoyado el proyecto que ganó Gustavo Petro. La han matoneado, maltratado, caricaturizado y vilipendiado en redes sociales por haber sido nombrada directora del Departamento de la Prosperidad Social (DPS).

Han sido mujeres acosando a mujeres en nombre de falacias, imputando cargos que no tienen fallos judiciales, interviniendo en procesos donde no acuden a la verdad o el raciocinio. Es el caso de la «feminista» Juana Afanador, otros colectivos y hasta congresistas vulnerando los derechos de Cielo Rusinque con el hashtag #NomiCiela. Ante ese escrache que carece de justicia, ante tal violencia de carácter incluso patriarcal, denunciamos esas acciones inquisidoras proponiendo en cambio: #SiMiCielo. Lamentamos que la justicia sea tomada por mano propia, como las turbas que asesinan a personas inocentes: en este caso una mujer que no ha cometido más crimen que ejercer el derecho, la objetividad, se llama ética política aplicar la Constitución a todos los ciudadanos “sin distinción” hasta a los que algunas señalan con el dedo inquisidor.

Porque las tácticas de odio inquisidoras son patriarcales, escribe Rita Segato: «No quiero un feminismo del enemigo, porque la política del enemigo es lo que construye el fascismo. Para hacer política, tenemos que ser mayores que eso». El feminismo nos salva, nos empodera cuando va en busca de la transformación social, cuando no se esconde detrás de subcategorías divisorias, cuando no se mueve en escondites para vulnerar los derechos de mujeres que están en otras orillas de pensamiento.

Esto es producto de nuestras historias, somos seres viscerales inmersos en todo tipo de violencias, nos hemos agarrado del lugar donde nos tocó nacer para visibilizar nuestras realidades. Pero en ese filo de la navaja, la misma izquierda parece estar convocando a guerras internas. ¿Cómo podemos salir de tantas violencias que nos someten y afectan nuestra vida y nuestros espacios políticos? Tal vez debamos dar una mirada a la filosofía, a la crítica con sentido, acudir a la amplitud y la diversidad conscientes, hay que evocar en nuestros seres feminismos desde la conciencia y no desde el yo que se refleja en el abismo del otro, como lo planteó Nietzsche: hay que analizar el “yo” y despojarse de moralidades malsanas.

Imagino que ustedes todos los días se ven afectados por violencias multidimensionales, incluidas las que nacen en la academia. A nosotros como migrantes, que analizamos otro tipo de realidades sociales, esas ideologías nos atraviesan de diferentes maneras. Están por ejemplo los feminismos blancos, la izquierda europea, la izquierda Catalana, la Española entre otras, hace poco fueron las fiestas mayores en BCN, los progresistas no soportan a los turistas, las calles llenas de carteles de odio y las paredes pintadas con «turistas go home», ellos los que proclaman los derechos humanos… ¡mentira! Y cuyas familias y amigos viven directa o Indirectamente de la hostelería.

¿Podría decirse que hay algo más grave? Sí, creer que la derecha es peor, porque no quiere a los migrantes, la derecha en España tiene como insignia «Migrantes, go home». Aquí ambos se creen con morales intachables pero lamento bajarlos de sus poderes eclesiásticos para decirles que sus idearios son contra seres humanos.
Cada día se crean nuevas sectas, quedamos inmersos en discursos de odio, lo cual es un delito, pero vemos cómo se asume con una u otra bandera, dependiendo de dónde se posicione nuestra capacidad cognitiva.

El feminismo debe propiciar la transformación social, trascender la teoría, propender por la eliminación de nuevos tipos de violencias, de las formas patriarcales. Autodenominarse «feminista» no nos hace políticamente correctas, en los diversos grupos autodenominados feministas hay machismo por parte de las mujeres, misoginia por parte y parte, lo vemos hoy en quienes se toman la justicia por su propia mano.

Como una turba violenta y patriarcal, masacran los derechos de la abogada constitucionalista Cielo Rusinque, una turba carece de objetividad y sin más apoyada por mujeres que tienen cargos políticos y que deben abogar por todos y todas en derecho. ¡No! llamarnos feministas no nos hace santas, no nos hace humanas, no nos hace políticamente correctas, no nos hace racionales. Hoy más que nunca apoyamos las políticas del presidente Petro y la vicepresidenta Francia, y hacemos votos para que las SECTAS y el patriarcado… ¡se caigan!

@isislopez_1983

Isis López es trabajadora social de la Universidad Industrial de Santander (UIS), master en intervención psicosocial y comunitaria, Universidad Autónoma de Barcelona.

Un comentario sobre «La izquierda inquisidora»

  1. El pensamiento que desde las doctrinas se forma en la humanidad es tan imperfecto que por eso se comen unos a otros. Es necesari reformar ese pensamiento y para ello, es el mismo proceso evolutivo del universo el que sentencia esa imperfección; porque la humanidad así como está no tiene capacidad de hacerlo.

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