Ernesto Samper insiste en la humanización del conflicto

Producto del abandono estatal y la falta de voluntad política de este Gobierno, cerca de 50 líderes de los territorios más afectados por el conflicto viajaron a Bogotá a instalar la Coordinadora Humanitaria, donde narraron testimonios desgarradores, que evidencian el incremento de la guerra en las regiones. Alrededor de una mesa con más de 100 personas, organizaciones sociales y defensores de derechos humanos reclamaron a una sola voz «que paren las masacres y se den garantías para la vida».

Delegados de Catatumbo, Arauca, Nariño, Chocó, Cauca, Magdalena Medio, Caribe, Sur de Córdoba, Buenaventura, entre otros contaron los hechos violentos que más se reproducen en estas regiones: homicidios selectivos, desplazamientos, confinamientos, masacres, amenazas, violencia sexual, reclutamiento de menores, despojo y ataques a bienes y población civil. Como expresó uno de los líderes: “parecemos viviendo en el año 2000”.

En el evento presentaron una Coordinadora Humanitaria que tiene como punto de inicio la creación de una Agenda humanitaria que le exige al Gobierno nacional condiciones para proteger la vida de la sociedad civil en los territorios, sacando del modo avión la implementación del Acuerdo de Paz, reactivando los diálogos con el ELN, y buscando la salida negociada al conflicto con otros grupos armados. Los actores sociales estarán insistiendo en estos objetivos mediante dicha coordinadora.

Delegados de Catatumbo, Arauca, Nariño, Chocó, Cauca, Magdalena Medio, Caribe, Sur de Córdoba y Buenaventura, entre otros, contaron los hechos violentos que más se reproducen en sus regiones.

“Aunque hubo una gran participación, no puedo ver esto como un triunfo sino como una voz de alarma que debe ser narrada por quienes viven en las regiones y escuchada por todo el país”, afirmó Ernesto Samper, presidente de la Corporación Vivamos Humanos.

Hace 5 años, en el marco del Proceso de Paz, el exmandatario cuestionó a dos de los negociadores sobre la necesidad de humanizar el conflicto. Ambos respondieron que no querían humanizar la guerra, sino acabarla. Es paradójico que mientras Colombia tiene un Acuerdo de Paz, más se recrudece el conflicto.

Por eso, desde hoy embajadas, organismos multilaterales, ONG, movimientos, asociaciones, sindicatos, iglesia y agrupaciones por la paz y los derechos humanos se comprometieron a acompañar las preocupaciones de la Coordinadora Humanitaria y comparten la declaración de este escenario y que buscará insistir en la construcción de paz desde lo territorial.

En este documento denuncian la dramática situación que enfrentan sus comunidades. Piden al Gobierno nacional el reconocimiento de los acuerdos humanitarios como un mecanismo para salvaguardar sus vidas y hacen un llamado urgente a la implementación integral del Acuerdo de Paz y la reactivación de los diálogos con el ELN.

’Desde hace varios años, y en concordancia con el trabajo permanente por los derechos humanos y la paz del país, he adelantado múltiples esfuerzos por la humanización y el cese al fuego bilateral, sin mayor éxito por falta de voluntad política de este Gobierno”, dijo el expresidente Ernesto Samper.

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