Enrique Peñalosa, el urbanizador «sintético»

Por GERMÁN AYALA OSORIO

Con ocasión de un foro sobre diversidad étnica y afrocolombianos convocado por la Universidad de los Andes, varios precandidatos se hicieron allí presentes. Entre ellos Enrique Peñalosa, quien salió con varias perlas, muy propias de su visión de desarrollo. Dijo que “se necesita dar la calidad de vida en Buenaventura, Tumaco y Quibdó. Hay que aprovechar los tremendos talentos. Canchas en pasto sintético, la selección de fútbol parecería una selección africana con nuestros muchachos de allá. También el desarrollo musical. Debemos también la inversión de los bonos de carbono”. Habló además de turismo ambiental, de hacer carreteras y de insistir con la palma africana y el cacao. 

Lo planteado por Peñalosa tiene dos problemas fundamentales: primero, su visión de desarrollo sigue estando anclada a las viejas maneras como se ha asumido el Pacífico colombiano y en general el Chocó biogeográfico: desde la racionalidad blanca, fundada en un inocultable racismo y una fuerte animadversión hacia la población afro. Lo que se traduce en un desprecio de las cosmovisiones de los pueblos ancestrales. 

Y segundo: todas esas ideas deben discutirse con la gente, lo que implica reconocer las formas de vida y las aspiraciones de las comunidades afro, las de los campesinos e indígenas que comparten ese amplio territorio llamado Chocó biogeográfico. 

En las redes sociales llamó la atención la propuesta de construir canchas sintéticas. Claro que es importante la recreación y la formación de talentos para el fútbol, pero antes de eso hay que solucionar los problemas estructurales: pobreza, miseria y proscribir las actividades extractivas que de tiempo atrás azotan a esa región biodiversa. Los procesos organizativos de las comunidades afro, en particular, siempre se han intentado fracturar con propuestas de desarrollo que solo convienen a agentes económicos y políticos blancos, interesados en saquear y consolidar emporios económicos consolidados sobre la generación de pobreza y el desplazamiento forzado de comunidades ancestrales. 

Los carreteables son importantes, pero estos no pueden convertirse en facilitadores del saqueo ambiental y la llegada de colonos que llegan a apostarse a ambos lados de las vías, provocando asentamientos informales que con el tiempo se van formalizando, lo que implica acrecentar los daños ecológicos y ambientales de unos ecosistemas frágiles y estratégicos para mitigar, por ejemplo, los efectos sistémicos del cambio climático. 

Acostumbrado a tomar decisiones ambientales desde un escritorio y sin conocer las complejidades étnico-territoriales-ambientales, el fatuo vendedor de buses Volvo cree tener las soluciones a los problemas que soportan de tiempo atrás los pueblos afros e indígenas y las comunidades campesinas. 

Lo recomendable sería que Peñalosa dejara de presentarse como el urbanizador blanco que todo lo quiere solucionar con cemento, y se tomara el tiempo de conversar con los consejos comunitarios afro antes de insistir en construir vías de acceso sin una planificación integral, que evite lo que líneas atrás señalé; y en esa dirección, dejar de pensar en que las canchas de fútbol son la solución, pues deja la sensación de que él y muchos más colombianos, creen que los hombres afro están determinados solo a correr detrás de una pelota. 

Las condiciones de abandono, pobreza, desempleo y violencia que se viven en el Pacífico colombiano y en el norte del Cauca, entre otros lugares, son el resultado de una visión de desarrollo soportada en el centralismo bogotano y el que se viene consolidando desde Cali, y lo que es peor, ancorada al malestar que genera, en los “planificadores blancos”, las vidas diferenciadas de afros, indígenas y campesinos. 

Con lo dicho por Enrique Peñalosa se confirma que no le cabe el país en la cabeza. Su experiencia como alcalde mayor de Bogotá lo circunscribe al mundo urbano. Su desconexión con el mundo rural, aupada, justamente, por la simplista y facilista visión de desarrollo con la que él y los otros precandidatos de la engañosa Coalición de la Experiencia (ahora llamada Equipo por Colombia) han gobernado regiones y ciudades.  

@germanayalaosor

* Foto de portada, de Pluralidad Z

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