El unicornio que se le perdió a Silvio Rodríguez

Por LUCHO CELIS

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo dejé y desapareció.
Cualquier información
bien la voy a pagar
Las flores que dejó no me han querido hablar.
Mi unicornio azul ayer se me perdió,
no sé si se me fue
no sé si se extravió.
Y yo no tengo más que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él
le ruego información.
Cien mil o un millón yo pagaré.
Mi unicornio azul se me ha perdido ayer,
se fue.
Mi unicornio y yo hicimos amistad,
un poco con amor un poco con verdad.
Con su cuerno de añil pescaba una canción,
saberla compartir era su vocación.
Mi unicornio azul ayer se me perdió
Y puede parecer acaso una obsesión.
Pero no tengo más que un unicornio azul
y aunque tuviera dos
yo solo quiero a aquel.
Cualquier información la pagaré.
Mi unicornio azul se me ha perdido ayer,
se fue.

Con estos versos llenos de amistad y cariño, Silvio Rodríguez le rindió un homenaje a su amigo Roque Dalton, un salvadoreño nacido en 1935 que tomó el camino de la rebeldía para consumar sus sueños de cambio y libertad, para su natal “pulgarcito de América”. Como describió Gabriela Mistral a este pequeño país, que tiene el tamaño de Cundinamarca y donde se han jugado gigantes epopeyas de lucha, baste decir que la guerrilla de El Salvador de los años 80 fue de lejos más importante que todas las guerrillas del continente, y que luego fue gobierno en elecciones democráticas.

Es El Salvador el país natal del personaje que se le extravió en los vericuetos de la violencia al gran cantautor de la trova Cubana que tanto palo dio en Colombia en los años 80, y que se sigue escuchando porque es obra con raíces, acento poético y arraigo libertario.

Ese Unicornio Azul (o sea Roque Dalton) y Silvio Rodríguez se conocieron en La Habana a finales de los años 60. Años de efervescencia revolucionaria y de búsquedas intelectuales de un continente que despertaba a un nuevo ciclo de cambios y revoluciones, que tenían en la pequeña isla un vaticano para rebeldes de muchos pelambres e historias que llegaban a tomar aire y buscar impulso para sus causas libertarias, así fue que se conocieron este par de poetas y los hermanó el arte y la pasión por las causas de la dignidad y la entereza.

Roque Dalton tuvo una vida de búsquedas y compromisos, desde el arte hacia la acción política. Y en el arte dejó una obra poética madura, de enorme reconocimiento no solo en América Latina. En muchas latitudes se le lee y se le reconoce su profundidad de artista, su tono y sus mensajes política. Dalton recorrió una acción de compromiso en una sociedad salvadoreña cruzada por los autoritarismos y las exclusiones, contra las cuales siempre tuvo palabra y acción para mantener el mensaje de cambio, que poco a poco ha hecho camino en su tierra chica y en toda América Latina.

Ese Unicornio Azul (o sea Roque Dalton) y Silvio Rodríguez se conocieron en La Habana a finales de los años 60.

Roque Dalton murió por “fuego amigo”, en una trágica historia de pasiones desenfrenadas. al día de hoy no hay plena certeza de las circunstancias, un manto de misterio ha permanecido en la muerte del poeta.

Silvio Rodríguez, con ese Unicornio Azul, rindió merecido homenaje a su hermano poeta y lo ha dejado presente para siempre en esta hermosa canción.

Aquí un poema de Roque Dalton, cuya obra bien vale la pena volver a leer y a releer al igual que sus mensajes de cambio.

COMO TÚ

Yo, como tú,
amo el amor,
la vida,
el dulce encanto de las cosas,
el paisaje celeste de los días de enero.

También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.

Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan, de todos.
Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.

@luchoceliscnai

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