El niño que sobrevivió en nosotros: “Harry Potter, regreso a Hogwarts”

Por YESS TEHERÁN

En días recientes se estrenó en la plataforma digital de HBO Max la película Harry Potter: regreso a Hogwarts. El especial tiene como foco principal celebrar, veinte años después, lo que fue la primera entrega de una serie de ocho films, con un reencuentro del equipo que participó a lo largo de la saga.

El retorno contó no sólo con la participación de los actores, sino que incluyó a los miembros de producción, dirección, vestuario y guion, incluso a la mismísima J. K. Rowling.

Toda la película maneja un formato de entrevista, frente a un entrevistador invisible o entre los mismos actores y productores, quienes recuerdan paso a paso su experiencia en la participación de cada entrega, desde su primer encuentro con el fenómeno editorial, siguiendo con el casting para el papel, hasta la vida de cada uno después del fin de la saga.

Hoy quisiera detenerme en lo que significó el fenómeno llamado “Harry Potter, el niño que sobrevivió”. Recuerdo mi primer encuentro con este universo, había oído sobre las películas pero sólo se hizo tangible su existencia cuando llegaron a la biblioteca de Malambo los primeros cuatro libros. Tenía yo 12 años, leer el primer libro fue como recibir la invitación directamente de la escuela Hogwarts para tomar asiento en el tren de la plataforma 9 3/4 que partió con Albus Severus, el hijo de Harry y Ginny, hacia un mundo repleto de magia y asombro sin par. Cuento esto porque vi lo mismo que vi en los miles de fanáticos de la saga, la necesidad de pertenecer a un lugar, de crecer en él, de sentirme parte de algo.

Siempre hemos querido estar acompañados, ya sea en las ideas que prefiguramos o en los gustos que vamos cultivando a medida que construimos nuestra identidad. Harry Potter significó para muchos como yo, la oportunidad de pertenecer a algo. Crecí a la par de los libros, hice amigos con ellos (aún hago amigos gracias a esto) y, como lo describen en este especial, permitió que niños, adolescentes e incluso adultos encontraran un lugar donde descansar del peso del mundo real.

Nuestra realidad como colombianos nunca ha sido fácil, máxime en las zonas apartadas del centro del país, donde se interactúa con el Estado como en una novela de Kafka. Nos enfrentamos a circunstancias tan duras como la violencia, el desempleo, la zozobra de no saber si ese día se cenará o si al día siguiente habrá comida. Bajo este panorama, muchos escogimos escapar por un breve periodo de tiempo a ese otro mundo donde bastaba sostener un trozo de madera para hacer levitar una pluma o desmayar al enemigo. Pero, sobre todo, en el que podías contar con personas tan peculiares como tú y, pasara lo que pasara, al final de la novela (o de la película) creceríamos, nos haríamos más maduros y más fuertes para que el bien pudiese triunfar.

Precisamente por ello, esta saga fue fuertemente criticada por académicos y conocedores de literatura, no sólo porque J. K. Rowling acudió a la mitología inglesa para construir su mundo mágico (es decir, no fue nada original, hasta Tolkien ya lo había hecho), sino por lo que a ojos objetivos podría ser algo demasiado simple, unos niños enarbolando la bandera del bien contra adultos malvados.

Sin embargo, mi objetivo en esta reseña no es tener la última palabra sobre la calidad de los libros (esa es tarea de cada lector), sino retratar todo lo que significó para muchos lectores, incluyéndome.

Algo a resaltar de este fenómeno editorial, fue ese sincretismo casi inédito con el formato cine. La importancia de Harry Potter reside en que marcó el inició de la adaptación de largas sagas de novelas a la pantalla grande. A modo de ejemplo, Las Crónicas de Narnia, Crepúsculo, los Juegos del Hambre, entre otros.

La de 2022 hace un recorrido desde la etapa preproducción de las películas hasta el legado de las mismas. Un legado que, como mencionan los mismos actores, seguirá perdurando más allá de sus propias vidas, porque, sin ánimos de ser grandilocuente, Harry Potter marcó una generación entera y permitió en muchos casos una conexión intergeneracional, cuando padres e hijos compartieron la lectura de los libros o las películas, algo fielmente retratado en el capítulo 8 de la temporada 18 de los Simpson, en que Homero y Lisa leen una novela de ficción y eso permite que se estreche el lazo padre-hija.

El “regreso a Hogwarts” muestra entonces un legado que persiste en nosotros, cuando necesitamos una pequeña pausa, un respiro, algo de magia para seguir intentando cambiar en nosotros y en las nuevas generaciones toda la hostilidad de nuestro hiperrealista y aburrido mundo muggle.

@barcelonasilvo1

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