El desafío comunicacional del nuevo gobierno

Por LUIS ALFONSO MENA

El lunes 26 de septiembre de 2022 Colombia registró dos momentos que retratan de cuerpo entero el país en que vivimos y configuran escenarios radicalmente opuestos. De una parte, la histórica reapertura de la frontera colombo-venezolana y el reencuentro de dos pueblos hermanos.

De otra parte, los desfiles de la extrema derecha cargados de veneno, fanatismo, desinformación, racismo e improperios por parte de personas que salieron a las calles llevadas por su odio visceral a todo lo que suene a cambio.

El diario El Tiempo minimizó la denuncia contra la mujer que insultó a la vicepresidenta con mensajes racistas, mientras que muchos medios radiales hicieron lo mismo, pese a que las conductas en las que ella incurrió están tipificadas en el Código Penal, por racismo e incitación al genocidio.

Si algo quedó en evidencia, es que estamos en presencia de una oposición con ínfulas incendiarias e irracionales, ciegos mentales dispuestos a hacerle la vida imposible al gobierno del cambio usando las peores armas, incluso las del escupitajo, la calumnia y la violencia.

Frente a esta preocupante coyuntura se hace indispensable que el gobierno del presidente Petro trace una política comunicacional estratégica. La manipulación, el engaño y la mentira que inocula por todos sus medios la clase dominante impone un giro del gobierno, que no parece manejar aún el Sistema de Medios Públicos, luego de 50 días de haberse posesionado, empezando por Radio y Televisión de Colombia (RTVC), y tampoco tiene incidencia en los canales públicos regionales.

Por ejemplo, ante el acontecimiento histórico de la reapertura de la frontera entre Colombia y Venezuela y su importancia para toda la región, los únicos canales que transmitieron en vivo y en directo los actos de Cúcuta fueron el canal Televisión Regional del Oriente, TRO, y RTVC.

En el Valle del Cauca Telepacífico no cubrió en directo absolutamente nada, y sus noticieros privados menos. Pero las marchas de la ultraderecha sí estuvieron en el primer plano de sus emisiones.

El presidente Petro debe tener en cuenta que todo lo positivo que está proponiendo y haciendo su gobierno debe ser difundido de manera oportuna, masiva y con la mayor eficacia. De lo contrario, queda a merced del silencio o de las tergiversaciones derivadas de los enfoques que dan los medios privados a sus iniciativas y ejecutorias.

Los trinos del jefe del Estado y de algunos ministros y congresistas son muy importantes como voces oficiales, pero deben ser reforzados con una dinámica mediática multiforme, empezando porque la inmensa mayoría del pueblo no está en Twitter. Y aunque sus trinos tienen un efecto multiplicador, su alcance sigue siendo limitado.

Resulta indispensable ampliar plataformas virtuales y medios radiales y televisivos con espacios permanentes de información y pedagogía.

Valdría la pena tener en cuenta las experiencias comunicacionales del presidente Andrés Manuel López Obrador, de México, líder progresista también ferozmente perseguido por la derecha de su país, quien realiza diariamente una puntual rueda de prensa muy amplia, para hacer visible ante su gente y el mundo sus ejecutorias y su pensamiento.

En Colombia la radio tradicional en FM y en AM aún tiene mucha incidencia. Se escucha desde las 3 de la mañana hasta avanzada la noche, mientras se viaja en automóviles y buses, en barrios populares, entre la población más vieja y en las zonas rurales. ¿Y, en manos de quiénes están las grandes cadenas radiales? En manos de los pulpos económicos que buscan retomar el poder… Eso explica también la proliferación de gente de avanzada edad en las huestes de la derecha.

MEDIOS PÚBLICOS Y ALTERNATIVOS

El presidente Petro no debe olvidar que debido al sesgo ideológico y a los intereses que caracteriza a los grandes medios corporativos privados, éstos abusan de ese derecho constitucional e, incluso, se parapetan en él para divulgar desinformación sin esperar respuesta o reclamo oficial.

Entonces, al tiempo que se respeta el actuar de la prensa del capital, se le debe contrarrestar con los medios públicos y otorgándole la importancia que merecen los numerosos medios alternativos y populares (incluida una treintena de excelentes influenciadores en YouTube), que en solitario o en pequeñas redes contribuyeron a la elección de Gustavo Petro y lo siguen apoyando en sus ejecutorias de gobierno.

El poder popular que se está construyendo no puede descuidar el factor comunicacional: no basta con buenas ejecutorias de gobierno, hay que saberlas informar a tiempo y no descuidar la base social de once millones 300 mil personas que eligieron al presidente. Y llegar a nuevas mentalidades, aquellas a las que les apuesta la prensa del sistema, que busca horadar el apoyo masivo con que cuenta al mandatario.

El terrorismo mediático hace daño y tiene el objetivo de deslegitimar al nuevo gobierno. Lo despliegan con plena libertad medios como Semana (su más reciente portada contra la ministra de Salud es una verdadera vergüenza por su contenido falso y de mala fe) y todo el sistema de RCN, Blu Radio, W Radio, Caracol Radio o El Tiempo, para no hablar de los aparatajes neonazis existentes en redes y otras plataformas.

La guerra comunicacional en marcha, decretada por los aparatos ideológicos de los multimillonarios, busca además impedir el fortalecimiento del Pacto Histórico y sus aliados en las elecciones regionales de 2023 y dinamitar la posibilidad de que en 2026 el poder popular en construcción pueda tener continuidad con un candidato que siga la obra que se está iniciando en este cuatrienio.

La alerta está sonando. En Colombia están repitiendo la fórmula de la guerra comunicacional aliada de la conspiración de ultraderecha. Eso no es nuevo. Los casos son muchos: Venezuela y el bloqueo contra Hugo Chávez y Nicolás Maduro; Bolivia y el golpe de Estado a Evo Morales; Ecuador y la ofensiva contra Rafael Correa; Brasil y la lawfare contra la elección de Lula da Silva; Perú y la campaña contra Pedro Castillo; Chile y la derrota de Gabriel Boric en el plebiscito constitucional.

Todos esos casos, y muchos otros, deben ser tenidos en cuenta. Son evidencia de la guerra mediática que usa las noticias falsas y explota los remanentes de siglos de sometimiento de las mentes de los pobladores empobrecidos para consumir sus cerebros y ponerlos a su servicio. Estamos a tiempo de pasar a la ofensiva.

@LuisMena7

A tono con la columna de Luis Alfonso Mena, en su condición de medio alternativo que desde un principio ha brindado apoyo a los postulados del Pacto Histórico, desde El Unicornio hemos dado comienzo a una iniciativa denominada “En 1 Minuto: así va el cambio”. Todos los días un breve video con el recuento de algún hecho digno de resaltar de este Gobierno.

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