Egan Bernal: «Colombia en vilo» y la exageración periodística

Por GERMÁN AYALA OSORIO

Los medios de comunicación son instrumentos de poder que tienen, entre sus funciones entretener e informar, aunque a menudo para imponer como verdades lo que son suposiciones de los periodistas, sentires de las fuentes oficiales consultadas o parte de una narrativa que el régimen de poder necesita naturalizar. Para hacerlo, la gran prensa apela a titulares que no solo visibilizan algo con lo que intentan imponer una verdad, sino que además ocultan lo que para ciertos editores y periodistas no tienen mayor importancia o resulta inconveniente para algunos sectores de poder.

El titular de El Espectador, Colombia en vilo por la salud de Egan Bernal, no solo exagera sobre el real impacto que pueda generar en la sociedad el accidente que sufrió el ciclista, sino que intenta universalizar una idea que sirve al régimen de poder, pues se minimizan o se ocultan  hechos de violencia que deberían ocupar las primeras páginas y  sobre los cuales podría recaer el mismo titular. Señores de El Espectador: en un país que subvalora la vida de las comunidades indígenas, afros y campesinos, el titular debería ser: Colombia en vilo por el asesinato de indígenas, campesinos y líderes sociales.

Parafraseando a Sanín Restrepo (2012)[1], el titular Colombia está en vilo muestra que todos los colombianos y colombianas están preocupados. Ahí el periodismo cumple con la tarea de establecer prioridades. En este caso la prioridad no está asociada a las incontables víctimas de paras, guerrilleros y empresarios del campo, sino a un Todo universal representado en la figura de Egan Bernal.

Es cierto que la valoración noticiosa que hace el diario bogotano se circunscribe al mundo del deporte, pero no es óbice para que a partir del titular se pueda hablar de las las prioridades que la prensa propone a sus audiencias. Sobre todo, mediante la exagerada ponderación del accidente -grave, sin duda- que sufre un ciclista en una carretera de Boyacá. Todos sabemos que cabe apenas como suposición que Colombia entera se halle en vilo por la salud de Bernal, así aparezcan aficionados y amigos en el lugar del accidente o en la propia clínica donde fue atendido, con flores y plegarias por una pronta recuperación del deportista.

No tiene discusión que el mundo deportivo pierde, porque en esta temporada los aficionados al ciclismo no podrán ver pedalear a Bernal. Sobre el futuro del ciclista, ya circulan especulaciones. Con todo y lo anterior, la situación económica del campeón del Tour de Francia no debería de ser una preocupación, por cuanto se supone -aquí sí- que contractualmente esta protegido. En cambio, sí debería generarnos preocupación la situación de millones de colombianos que de tiempo atrás sufren por las decisiones de un régimen oprobioso como el que hoy soportan todos los colombianos.

Una rápida búsqueda en la red, señala que estar en vilo es sinónimo de un estado de angustia o desesperanza. Insisto, el diario capitalino exagera en su evaluación del hecho que protagoniza el ciclista, esto pone en duda los criterios de noticiabilidad y la valoración de un hecho importante, pero no definitivo para el futuro del país.

Mientras tanto, bajo esa lógica periodística, se minimiza la trascendencia que deberían de tener las nueve masacres cometidas en lo que va del año, más lo que ocurre en Arauca, y la eliminación a cuenta gotas que al parecer vienen ejecutando contra el pueblo Nasa.

Eso sí, tendremos una pausa en la idea del naturalizado “vilo nacional” por cuenta de los dos partidos de la Selección Nacional de Fútbol de Mayores, en el marco de las eliminatorias al Mundial de Qatar.

@germanayalaosor

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