Cultura: ¿qué le pedimos al nuevo presidente?

Hace unos días me preguntó un colega qué petición sobre lo cultural le haría al nuevo presidente. Yo respondí acerca de varias aristas, pero doy por hecho que faltó mucho por decir; ¿ustedes qué le pedirían?

—Yo le pediría platica para hacer un Festival del Retorno con toda —contestó Osquítar de inmediato—, porque ya es hora de que nos den algo a nosotros y no se lo dejen todo al Festival Vallenato.

—Yo me le paro en la raya hasta que nos saque a los músicos de la pobreza franciscana en la que andamos —dijo Domingo—; a los músicos y a todos los artistas.

—Yo le propondría un cambio sustancial en la educación pública, de modo que las ciencias sociales permitan que los chicos conozcan este país en su plenitud —intervino El Sapo Inquisidor—, y, por supuesto, que se estructuren los programas de la educación básica para que el español sea una asignatura verdadera, impartida por profesores que sepan lo que hacen.

—Coincido con el profesor don Sapo Inquisidor —dijo Andrés—, y sumemos a eso que se replantee la educación, que no sea para buscar puntos en las pruebas de Estado, sino para formar personas, y que se tengan en cuenta los medios de comunicación en el proceso cultural, como aportantes definitivos en esa formación, además de la escuela y el hogar.

—Yo le pediría que comience por trazar una política cultural —intervino el ilustre profesor Gregorio Montebell—, con lo que se definirían términos, como cultura, fundamentalmente, y, dentro de ella, arte, educación, formación, identidad… esa que no tenemos porque despreciamos lo nuestro, y es que no se ama lo que no se conoce; y que se entienda que no es patrocinar festivales, sino volverse doliente de lo que hay detrás de todas esas expresiones artísticas. Que entiendan, él y sus gobernantes y sus gobernados, que lo importante es la cultura; y de ahí viene lo demás. Ah, y que le asigne un presupuesto verdadero, no las migajas que caen de la mesa de los políticos ladrones. Y perdonen el pleonasmo.

—Frente a la producción cultural y el concepto interesante del superávit cultural —dijo Bernardino—, la capacidad de tener una cultura propia es fundamental; es necesarísima, y da unos frutos maravillosos. Es triste —por ejemplo— saber que en Caracas hubo galerías, editoriales, cine, teatro… Hubo de todo, y con el desastre que hay en Venezuela, lo único que quedará será la música.

Entonces, yo estoy muy preocupado con una exaltación de todas estas expresiones locales étnicas, de los excluidos, de los vulnerables, de los pobres… porque su parte importante es de reivindicación: que sean visibles, que se les muestre, que se los trate con respeto, y esto tiene connotaciones de lo local, de lo ancestral, de la tierra, del suelo, de la sangre, de la maternidad.

En “Delirio americano, una historia cultural y política de América Latina”, de Carlos Granés, vemos cómo artistas y políticos intervienen y determinan las maneras de pensamiento, y dan directrices para la misma creación. No solo es importante y delicada la libertad de expresión en los medios (claro que los mandatarios deben dejar actuar a los medios y dejarlos trabajar); tiene que ver con la cátedra, con las editoriales, con las expresiones artísticas, con la memoria, con los museos… Entonces, esto es un tema grande e importante: ¿cómo vemos a los candidatos respecto a esto?

Otro asunto delicadísimo frente a los candidatos —afirmó Bernardino para terminar—es el concepto de “capital cultural”: cómo se han formado, qué influencias tienen, cómo escriben, qué leen, qué oyen; en qué participan, si van al cine o al concierto. Los políticos son activistas, son manejadores de públicos, ¿pero están pensando la cultura, el arte, los trabajos de recuperación simbólica que deben hacerse en este país? Hay una cosa muy importante: todo lo que se hizo alrededor de la paz, los trabajos de música, pintura, performance, museos; ¿cómo mantenerlo? Hay una producción, impresionante de obras magníficas; ¿la vamos a poner en manos de manzanillos?; ¿se la vamos a entregar a cualquiera? ¿La vamos a rifar? ¿Gente como Acevedo Carmona va a manejar esto, o lo harán quienes salieron a protestar, pero tampoco tienen criterio?

@PunoArdila

(Tomado de Vanguardia)

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