Abelardo de la Espriella: 1.000 colombianos indignados

Por JORGE GÓMEZ PINILLA

Decía Sun Tzu en El arte de la guerra que «es cuando estás rodeado por todos los peligros que no debes temer a ninguno». Para entender el silogismo conviene acudir a otra cita, esta vez del filósofo canadiense Marshall McLuhan: “el que tiene la información, tiene el poder”.

En mi última videocolumna anuncié que luego del acoso judicial al que Abelardo de la Espriella me ha sometido desde hace siete años, y como resultado de las cosas que he ido investigando, hoy estoy en condiciones de acudir al refrán según el cual “con la vara que mediste será medido”.

Son muy variados los procesos de tipo judicial en los que está involucrado, como lo demuestran las diferentes investigaciones que se le han abierto. Y si bien algunas han sido archivadas, el verdadero tesoro informativo reside en aquellas que permanecen activas en línea de tiempo.

El acoso judicial del que hablé atrás es el mismo que han padecido otros 14 periodistas, incluso la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP). Y esos 14 colegas han tenido que hacer lo que hasta el día de hoy yo descuidé, la engorrosa presentación ante juzgados para dar su versión y defenderse, que en últimas es lo que busca el demandante: importunar, fastidiar al periodista que lo acusa o lo señala de muchas cosas, para que dejen de joderle la vida con sus artículos.

Y casi siempre logra eso, importunar y a la vez callar. Pero conmigo taca burro, porque con el paso de los días he ido descubriendo -casi en forma de epifanía- que sin importar que intente acorralarme por todos los flancos, es el acceso a información verídica y comprobable lo que me da el poder para enfrentarlo y derrotarlo en franca lid.

La información me dará el poder.

Ahora bien, el primer obstáculo a resolver es el supuesto pago de diez millones de pesos que un juzgado de Barranquilla me ordena hacer al demandante, dizque por haberle causado un daño moral a su honra. Como dije en el video anterior, no tengo esa plata, y si la tuviera estaría obligado a invertirla en mi defensa.

Bueno ¿Y cómo hacer para conseguir esa plata? Es aquí cuando me acuerdo de Diógenes cuando en pleno día iba por las calles con una linterna encendida en busca de un hombre honrado. Pues bien, se me ocurre que, para conseguir esa plata sin afectar el bolsillo de nadie, quizá se podría buscar el apoyo solidario de 1.000 hombres y mujeres honrados y tan indignados como yo con el tirano de los incisos. Y que cada uno aporte 10.000 devaluados pesos, hasta completar diez millones.

La invitación entonces es a que si usted quiere ser uno de los 1.000 adherentes solidarios, transfiera 10 mil pesos a mi número de Nequi o Daviplata, que es el mismo número de mi celular: 316-2319486. Y si alguien quiere llamarme antes o después de su aporte lo puede hacer, recibo la llamada, explico lo que sea, pongo la cara, como lo hago hoy aquí y como lo haré siempre que sea necesario para enfrentar a ese rufián de esquina con avión propio, eso les dice todo.

Y antes de retirarme, anuncio: lo que viene en camino es información reveladora sobre el señor Abelardo de la Espriella, en particular sobre su oficina de abogados conocida como “DE LA ESPRIELLA Lawyers Enterprise, Consultorías y Servicios Legales Especializados”.

¿Es verdad o mentira que Abelardo de la Espriella comenzó su fortuna cuando Sabas Pretelt lo llevó de su mano ante la cúpula paramilitar reunida en Ralito y terminó timándolos en miles de millones de pesos, prometiéndoles lo que sabía que no les podría cumplir?

¿Cuántas investigaciones se han abierto contra Abelardo de la Espriella, cuántas están archivadas y cuantas permanecen activas en línea de tiempo? Habremos de saberlo.

¿Qué se sabe de una investigación que adelanta el Departamento de Estado de EE.UU. por su papel como abogado defensor de Álex Saab? ¿Es verdad que la abogada María Paula Escorcia, del bufete de Abelardo de la Espriella, contribuyó a retrasar en tres años la presentación de Saab ante una corte de la Florida, según dijeron fuentes norteamericanas a Noticias Caracol?

¿Es cierto o no que hace seis años avanza una denuncia penal por los delitos de fraude procesal y concierto para delinquir, donde se señala a esa oficina de abogados como presunta responsable de dichas conductas, a raíz de haberse apropiado de la Universidad Autónoma de Barranquilla? 

Ah, por cierto, Sun Tzu también decía: “El enemigo de tu enemigo puede ser tu amigo”.

De remate, amable recorderis: Si quiere ser uno de los 1.000 adherentes solidarios, puede transferir 10 mil pesos o más al número de Nequi o Daviplata 316-2319486. Si no tiene Nequi o Daviplata, puede hacer su aporte a la cuenta de ahorros Bancolombia 7967-300-7967.

@Jorgomezpinilla

Un comentario sobre «Abelardo de la Espriella: 1.000 colombianos indignados»

  1. También se lucró de la pirámide de David Murcia Guzmán DMG y fue parte del fraude multimillonario. Ahí hay otra veta de la fortuna de RinRín Renacuajo.

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