Una inseguridad desbordada afecta la economía

Por HUMBERTO TOBÓN*

Se publicó el Índice de Paz Global 2021, elaborado por el Institute for Economics and Peace y el Center for Peace and Conflict Studies de la Universidad de Sydney, con base en datos de la Unidad de Inteligencia de The Economist sobre 163 países.

El estudio muestra que Colombia hace parte de los veinte países con peor calificación en este Índice, el cual se basa en 23 indicadores relacionados con conflictos internos, nivel de criminalidad percibida por la sociedad, número de desplazados, respeto por los derechos humanos, número de homicidios, criminalidad violenta y número de agentes de policía y cuerpos de seguridad, además de otros relacionados con seguridad externa.

Colombia ocupa el puesto 144 por sus bajos niveles de paz y seguridad y sólo es superado en América Latina por Venezuela (152). Hace parte de un grupo de países considerados como los más violentos del planeta, entre los que figuran Afganistán, Yemen, Siria, Irak, Somalia, Libia, Rusia, Turquía, Pakistán y Corea del Norte.

Las malas calificaciones en este ranking perjudican gravemente la imagen de los países, desincentivando la inversión y haciendo que la transacción económica se vuelva compleja con las naciones desarrolladas, que exigen etiquetas relacionadas con el respeto por los derechos humanos.

Existe una relación directa entre los indicadores de seguridad y el desarrollo de la economía y la competitividad. Nadie quiere invertir o visitar países en conflicto. México (140) y Brasil (128), por ejemplo, han tenido que soportar los efectos de una inseguridad creciente, originada en la guerra por el control de las rutas del narcotráfico y el microtráfico.

La inseguridad se hace evidente a través de las fronteras invisibles trazadas por bandas criminales; robos y atracos cada vez más violentos, donde primero se apuñala o dispara y luego se toma el botín; y secuestros, extorsiones y allanamiento de residencias y espacios comerciales.

Aunque las autoridades nacionales y locales en Colombia hacen ingentes esfuerzos por tratar de frenar el avance de la inseguridad, y se logran buenos resultados en incautación de armas y disminución de homicidios y secuestros, la percepción ciudadana es bastante negativa.

La crudeza de las imágenes que aparecen en las redes sociales y los medios masivos de comunicación, tiene un impacto en la opinión pública que se traduce en miedo, al saberse que los niveles de judicialización de los delincuentes son muy bajos y que los instrumentos de vigilancia, como las cámaras de seguridad, no están acompañadas de una reacción inmediata para prevenir los crímenes, incluso, en sectores que están identificados como los más peligrosos a través de mapas de calor, elaborados con base en las estadísticas de delitos cometidos.

La inseguridad tiene un efecto económico negativo, mucho más evidente en la cotidianidad de actividades como las comerciales, por eso los pronunciamientos de algunos gremios para que se tomen medidas más drásticas en materia de seguridad, especialmente en ciudades como Bogotá y Medellín.

@humbertotobon

*Los conceptos aquí emitidos no comprometen a la RAP Eje Cafetero, de la que soy subgerente de planeación.

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