«Tengo un pie por fuera de la política»: Gustavo Bolívar

Tomado de El Espectador

En días pasado el senador Gustavo Bolívar estuvo en Bucaramanga y en un restaurante de Cabecera el director de El Unicornio, Jorge Gómez Pinilla, lo entrevistó para El Espectador. Habló sobre las dificultades que le acarrearon los ataques del exactor Bruno Díaz, sobre la personería jurídica para Colombia Humana y la prematura campaña electoral, que día a día crece en intensidad.

¿Qué le aporta de útil o de novedoso al Pacto Histórico la personería jurídica para Colombia Humana?
Aparte de recursos de la Nación para funcionar, en lo político mucha gente que se escurría hacía otros partidos en busca de avales, ahora se va a poder reagrupar dentro de la Colombia Humana. La segunda es que al ser un partido reconocido, vamos a tener dinero para funcionar como los demás partidos. Esta era un desventaja enorme porque significaba que Colombia Humana no tenía ni una sede, ni un computador, ni recursos para los viajes. Esto transforma por completo el panorama.

¿Lo ocurrido en días recientes con Bruno Díaz contra usted cabe en la categoría de asesinato moral? ¿Qué lectura hace usted de eso?
Sí, claro: asesinato moral. El hecho de tener deudas, y más provenientes de la pandemia en un sector como el hotelero, no me convierte en criminal. Eso fue lo que quisieron ellos, criminalizar esas deudas. Yo jamás las he desconocido. Hay plazo para pagar, porque era un contrato de 10 años, pero yo percibo que detrás no estuvo el uribismo sino una estrategia de «fuego amigo», que busca descalificar a quienes hemos llegado más alto dentro del movimiento. Eso sí me entristeció, porque yo contra el uribismo he dado una pelea muy fuerte y yo recibo los golpes de ellos con cariño, pero ya sentir que la misma gente cercana a uno utilice estas prácticas, le cuento que me tiene con un pie fuera de la política.

¿Qué motivación pudo haber detrás de Bruno Díaz en ese tema?
Supongo que económicas, no lo sé. Lo sabremos si él lanza alguna candidatura, si de la por lanzarse a la Cámara o al Senado. Yo diría que es una persona muy baja, porque utiliza a su hijo y se basa en decir mentiras para hacerse visible. Fue algo muy mezquino, actuar sí con la propia memoria de su hijo.

¿Por qué es mejor para Colombia Humana la lista cerrada que la lista abierta?
Yo fui defensor de la lista cerrada en un comienzo, porque pensé: si esto sirve para atraer a la política sectores excluidos, líderes sociales o nuevos liderazgos, bienvenida la lista cerrada. Pero si se va a conformar con los mismos que ya estamos, no sería un buen mensaje. Si podemos meter ahí a grupos étnicos, indígenas, líderes sociales, gente que no tiene dinero para hacer política y la podemos llevar al Congreso, ahí si se justificaría el Pacto Histórico.

Consulta única entre la izquierda y el centro el 3 de marzo, usted insiste en ese tema pero Petro no tanto, como si él pensara diferente. Como si creyera que él por su cuenta puede ganar en primera vuelta.
Yo vengo estudiando experiencias recientes en Latinoamérica y una muy cercana sucedió en Ecuador. Allá el que es hoy presidente quedó tercero en la primera vuelta, pero hicieron una trampita para que quedara segundo y el gobierno realinderó todas sus fuerzas, incluso con los indígenas, y lo derrotaron en segunda vuelta. Después de que Andrés Arauz tenía 13 puntos de ventaja en la primera vuelta, lo derrotaron en la segunda. A nosotros nos puede pasar lo mismo, porque estamos ante un gobierno que ha captado todos los poderes, que tiene los bancos, que tiene los medios de comunicación, que tiene a los empresarios dispuestos a hacer una campaña sucia de desprestigio, a amenazar al país entero con sacar sus capitales. Eso nos puede conducir a una nueva derrota en segunda vuelta. Si de verdad queremos ganar la presidencia, tenemos que seguir luchando por esa unión del Pacto Histórico con la Coalición de la Esperanza.

Algún columnista comparó la gesta que hoy se vive para liberar a Colombia del imperio uribista con la gesta que libró Simón Bolívar para liberar a la Nueva Granada del imperio español. Y por coincidencia de apellidos lo comparó a usted con el Libertador. ¿Qué opina de tan osada comparación?
No se pueden comparar los dos Bolívar, pero sí creo que hoy la lucha es más dura que la que libraron los criollos. En esa época las batalla tenías ética, había pactos de honor, se respetaban hasta cierto punto los derechos humanos. Lo que hoy vemos es un Estado terrorista, dispuesto a eliminar la diferencia, a asesinar a nuestros jóvenes, estigmatizarlos, perseguirlos. Hay jóvenes desaparecidos desde el paro, ya no tienen la vergüenza mundial de dispararles a la cara o a los ojos, hay cientos de videos que circulan por todo el mundo mostrando las brutalidades. A pesar de las advertencias de la CIDH, del Congreso de Estados Unidos o de Human Rights Watch, este gobierno perdió la vergüenza. Lo que estamos viviendo hoy no es una guerra limpia, como lo pudo ser la gesta libertadora. Guardadas las proporciones, hoy estamos ante asesinos de la categoría de José María Barreiro. La diferencia es que ellos eran una dictadura, podían fusilar la gente en la plaza pública. Pero aquí lo hacen a escondidas, y los 6.402 jóvenes fusilados por los falsos positivos son la mejor prueba. Esa suma de muertos no se compara con la cantidad de criollos fusilados por las fuerzas españolas de Fernando VII.

En ese momento Bolívar era un caudillo libertario. Hay quienes critican a Petro porque dicen que también es un caudillo, que está al frente de un movimiento caudillista. ¿Usted qué cree?
Tal vez el Petro de 2018 pudo serlo. Pero este partido no, porque en el Pacto Histórico confluyen fuerzas de distintos partidos y a mí me consta que las decisiones que se han tomado son colegiadas. Hay un colegio electoral de 32 miembros donde están la UP, el Polo, el MAIS, el ADA. En la Colombia Humana de hoy, ya con personería jurídica Petro no tiene más que un voto, como en los demás partidos. De hecho, hay decisiones que se han tomado en contravía de lo que él quiere, pero las acepta como regla y juego de la democracia.

La campaña de Alejandro Gaviria comenzó mandando un mensaje optimista de «habrá futuro», pero por el lado de Petro no se ve que transmita la idea de que si llega a la presidencia será un cambio positivo.
Los estrategas están trabajando en eso, en las comunicaciones. Hoy hay un aviso de una empresa que se llama Pacto Histórico. Hay que meterle el contenido, hay que llenarlo de carne. En eso se está trabajando, con mesas temáticas y ambientales, de reforma política y reforma de la justicia. Y una mesa estudiantil, que se va a nutrir con el tiempo. Por so se llama Pacto, porque es lo que van a firmar todos los partidos alternativos para lograr un gobierno de convergencia, que le dé por primera vez a los sectores populares un presidente de la República.

En la película No, de Pablo Larraín, el mensaje es “la alegría ya viene”. ¿Eso quizás les podría ayudar…?
Sí, la vi. La película se desenvuelve dentro del plebiscito en Chile. Increíble que con un nombre negativo (NO) hubieran podido voltear el querer de todo un pueblo. Ese es un ejemplo que podemos tomar acá. Cómo la gente trabajando en las calles y en los barrios puede convertir a toda una sociedad en algo positivo, que la misma sociedad se encargue de hacer ese cambio en las urnas.

Hay dos situaciones donde se percibieron críticas desde el interior del petrismo: el nombramiento de Nany Pardo como directora de Comunicaciones de Colombia Humana y la incorporación del pastor ultraconservador Alfredo Saade. En coincidencia, ambos de Barranquilla, ¿Qué lectura hace de esto?
Hace 15 años Uribe tenía 80 por ciento de popularidad, incluso llegó a tener 90. Si hoy tiene el 20, significa que todas esas fuerzas se han ido decepcionando de sus políticas. Y están llegando a algún lado. Y es posible que aquí haya muchas personas, de hecho me lo han manifestado, que dicen «yo era uribista». Entonces, ¿por qué no recibirlas si precisamente queremos ganar la mayoría? De eso se trata, que esas personas lleguen acá y sean bienvenidas. Uno tiene derecho a hacer un viraje en su forma de pensar, más con toda la evidencia que estamos viendo, y es que el país está arruinado, violentado, sumido en la corrupción.

¿Aquí en Bucaramanga, algún mensaje para los santandereanos?
Agradecerles a los santandereanos la defensa que están haciendo del agua. Se suele pensar que es el agua del páramo de Santurbán, pero es el agua del país, del planeta. Es una lucha ambiental que le ha dado un gran ejemplo a Colombia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial