“No es comunismo, es asco al uribismo”

Por GERMÁN AYALA OSORIO

Poco a poco se consolida la necesidad de que aparezca en la arena electoral un líder con un proyecto de país y de nación, capaz de trazar una ruta que lleve a Colombia a vivir las transformaciones requeridas y a una urgente revolución cultural, con miras a salir del abismo moral en el que nos metió Álvaro Uribe Vélez en aplicación de su consigna del “todo vale”.

Va quedando claro también que las opciones autocalificadas como de Centro-Izquierda, en las que confluyen personajes como Sergio Fajardo, el senador Iván Marulanda y Ángela María Robledo, entre otros, están concebidas para extender en el tiempo las condiciones ominosas en las que tiene al país eso que se conoce como el uribismo.

Las opciones para salir del desbarrancadero moral que hoy vive Colombia se van cerrando hacia dos políticos: Gustavo Petro Urrego y Camilo Romero.

Las condiciones están dadas para que sea uno de ellos dos el que, con el respaldo popular requerido, dispute la opción de llegar a la Casa de Nariño.

Hay cansancio en una parte importante de la sociedad civil y de la sociedad con el ethos mafioso que se naturalizó en Colombia desde 2002. Además, una parte del Establecimiento está extenuada con la reducción que Uribe Vélez y sus adoctrinados seguidores hicieron del Estado y del territorio nacional, como un extenso baldío o un platanal en el que ordenan y gritan como si se tratara de un extenso potrero con símbolos patrios.

Las opciones para salir del desbarrancadero moral que hoy vive Colombia se van cerrando hacia dos políticos: Gustavo Petro Urrego y Camilo Romero. Imagen de Las2orillas

Pese a lo anterior, una parte del Régimen político no está dispuesta a permitir la transición moral y ética que supondría la llegada al poder de Petro o de Romero. Y es allí donde radican los peligros que afrontarían eventuales gobiernos bajo el liderazgo del exalcalde de Bogotá o del exgobernador de Nariño.

Y en el repertorio de posibilidades para impedirlo está contemplado -cómo no, desde tiempo atrás- el atentado personal: el asesinato. El país conoce sobradamente la historia de aquellos que propusieron un giro moral y ético estructural: Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo o Carlos Pizarro, asesinados para proteger los intereses de poderosos agentes económicos y contadas familias que convirtieron al país en extenso lupanar.

Si ello no sucede, es decir si Petro o Romero logran llegar a la Casa de Nariño, seguramente sus administraciones serán atacadas por todos los flancos con paros económicos orquestados desde sectores de la sociedad civil, los mismos que se vienen beneficiando del ethos mafioso que oficia como bandera de quienes se auto proclaman defensores del capitalismo, tratando de ocultar su real condición de Señores Feudales.

Esos son los riesgos que corre el país si llegan a triunfar Petro o Romero en las elecciones de 2022. Ahora bien, son apuros que vale la pena correr y vivir, pues cuando el cansancio es generalizado, no queda otro camino que buscar salidas que nos retornen la esperanza. Sobre todo, que nos permita ilusionarnos con que es posible asegurar condiciones de vida digna. Y ello no significa quitarles a los que más tienen. Con que aporten al fisco lo que por ley les corresponde, y que dejen de robar, es suficiente.

Ya veremos en el 2022 hasta dónde nos llega este insoportable agotamiento frente a tanta ignominia. Quizás simplemente se trate de entender lo que un anónimo señor puso en su camiseta, en la que se lee: “no es comunismo, es asco al uribismo”.

@germanayalaosor

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