VIDEO – “Las Farc y la muerte de mi padre, cero pruebas”: Eduardo Bejarano

El Unicornio habló con Eduardo Bejarano, hijo del exconsejero presidencial para la paz y profesor emérito de la Universidad Nacional, Jesús Antonio Bejarano, asesinado en septiembre de 1999 en predios de la facultad de Economía de la Universidad Nacional, de la que era decano. La autoría de este crimen sorpresivamente se la adjudicaron el año pasado las Farc, así como la de otros cinco, incluidos el dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado y el general Fernando Landazábal. La autoinculpación de las Farc es investigada por la Justicia Especial para la Paz (JEP) mediante diligencias donde los magistrados escuchan tanto a los víctimas como a los exguerrilleros. Los otros tres asesinatos que se adjudican las Farc son los de Hernando Pizarro León-Gómez, José Fedor Rey y Pablo Emilio Guarín.

 Precisamente sobre estas diligencias en la JEP, Eduardo Bejarano asegura que no ha visto aún ninguna evidencia de que lo que afirma el exguerrillero Julián Gallo, alias ‘Antonio Lozada, es verídico y que las Farc fueron los verdaderos asesinos de su padre: “El señor Gallo hace unos relatos que a mí no me terminan de convencer. Yo espero que el magistrado que lleva el caso, que para mí ha actuado con rigurosidad -lo mismo que los miembros o representantes de la Procuraduría- sigan muy acuciosos haciendo preguntas y evitando que esto se vuelva un tema discursivo. Claramente, es lo que hemos visto hasta ahora: mucho discurso y cero pruebas”.

Desde el año que murió su padre, Bejarano siempre ha estado pendiente del proceso en la Fiscalía General de la Nación: “empecé a acudir cuando el fiscal era Alfonso Gómez Méndez, hubo pocas personas que prestaron atención a mis llamados. Yo hablé en su momento con Mario Iguarán y al final, cuando estaba Néstor Humberto Martínez, él prestó mayor atención e incluso le preguntó a la fiscal que llevaba el caso en qué iba. La vicefiscal María Paulina Riveros. Pero aparte de Iguarán y de María Paulina, ha habido total silencio y desidia por parte de la Fiscalía General de la Nación. En veinte años no pasó nada en la Fiscalía ni en la justicia ordinaria, por eso mi fe y mi confianza ahora están depositadas en la JEP, que por lo menos está desempolvando algunos casos. En algún momento deberá dar trámite a un tema probatorio, no simplemente quedarse en relatos que tienen inconsistencias y que para algunos lucen fantasiosos”.

En este contexto, Bejarano reitera lo poco convincentes que están resultando los argumentos probatorios de Antonio Lozada ante la JEP: “Uno ve el informe que publicó Noticias Caracol en días pasados y es evidente que el secretariado no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo. claramente ahí hay una desconexión entre esos correos de Marulanda, porque demuestra que ellos no tenían ni idea de lo que había pasado. Y hoy sale Gallo con esos relatos, me parece que eso no es lógico. En el caso de mi papá, insisto, no ha habido ninguna prueba. Dicen que la prueba está en un computador del Mono Jojoy y que hay un poco de responsables, pero ya están todos muertos”.

Entre las inconsistencias, el hijo de ‘Chucho Bejarano’ remarca: “Gallo dice que mi papá había entorpecido la paz con las Farc, cuando  negoció con la Coordinadora Guerrillera en Caracas y Tlaxcala. Primer error, mi papá no fue negociador en Tlaxcala. Mi papá fue negociador en Caracas, después el negociador sino estoy mal fue Horacio Serpa, mandado por César Gaviria.

Segunda inconsistencia: no acabo de entender qué tenía que ver el proceso de paz con el M-19, con el proceso de paz en Venezuela con la coordinadora guerrillera Simón Bolívar, como bien lo relata el exministro de Defensa Rafael Pardo. Mi papá no tuvo un rol diferente en ese proceso al de asesor de Rafael Pardo, durante el gobierno del presidente Virgilio Barco. Ellos cuando se devuelven en el tiempo confunden las cosas, para sacar unas conclusiones que en una simple búsqueda de Google podría uno comprobar que no tiene mayor consistencia esa versión”.

En referencia a otras hipótesis o teorías que giran alrededor de estos crímenes, Eduardo finalizó diciendo: “A mí me parece que lo que ha mostrado Caracol, o la investigaciones de Jorge Gómez en su libro (Los secretos del asesinato de Álvaro Gómez), y otras tantas que podrían llevar a tesis muy sustentadas, tendrían que ser valoradas por la JEP. O no sé si es que le van a dar mayor peso a unos simples relatos, los que hemos escuchado por parte de esa exguerrilla”.

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