Hablemos del decrecimiento y de los ecosocialistas

Por DIEGO OTERO PRADA

Hoy en día los llamados verdes y ambientalistas de Colombia se dedican a impulsar, sin conocerla bien, la teoría eurocéntrica del decrecimiento difundida por franceses y anglosajones.

Se confunde crecer en la economía con crecer para resolver las injusticias sociales, confusión que aún prevalece en países anglosajones y europeos. Y cuando se traslada esta teoría eurocéntrica a Latinoamérica, la cosa adquiere matices de desastre porque podría conducirnos a vivir en la pobreza. Tomemos el caso de Colombia.

Tenemos altos niveles de pobreza y de necesidades insatisfechas. Hay que mejorar la salud pública, aumentar la cobertura educativa en todos los niveles, invertir en investigación, construir sistemas de transporte público de calidad, construir ferrocarriles, ampliar y mejorar la navegación fluvial por los ríos, dar soluciones de vivienda a los más pobres, invertir en defensas para evitar inundaciones, reforestar, construir vías rurales de calidad, apoyar el deporte y la cultura, dar pensiones de jubilación a todos los colombianos, crear empleo. En general, se trata de satisfacer necesidades básicas y necesarias. La situación de Colombia es, en este sentido, muy diferente a la de Europa y los países anglosajones.

Colombia necesita crecer

Para cumplir con todo esto se requiere crecer, lo cual implica obtener recursos para los gobiernos nacional, departamental y municipal.

Por supuesto, hay consumos no necesarios en Colombia, como en Europa. Por ejemplo, ¿qué necesidad hay de tener cuatro carros de alta gama por hogar, o avisos publicitarios luminosos en el comercio, o televisores altamente consumidores de energía, de gran tamaño. ¿Por qué hay que cambiar de celular cada año? Hay muchos hábitos propios de una sociedad consumista que habría que desechar, pero esto implica acabar con el capitalismo, y esto no es lo que proponen los amigos del decrecimiento.

Y más grave, gastar en guerras que consumen energía por cantidades y permiten invasiones y dominios sobre diversas regiones, solo para explotarlas.

El gasto militar mundial

 A nivel mundial, el gasto en armamentos es de más de 2.133 billones de dólares en abril de 2022 según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), siendo el gasto de Estados Unidos de más de 801 billones, gasto altamente consumidor de combustibles fósiles.

Este es un consumo innecesario, pero para ello hay que luchar contra la guerra y las intervenciones militares que hace la OTAN todos los días. Es Estados Unidos el que interviene con la OTAN en todos los países: Vietnam, Camboya, Irak, Afganistán, Libia, Siria, Yemen, Ucrania, Malí, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Corea del Norte, Irán, Bielorrusia, Armenia, Georgia, en fin. No es Rusia, su único caso reciente es Ucrania, pero todo fue promovido por la OTAN y sus títeres.

Si solamente se disminuyera el gasto anual en 10 por ciento, esto equivaldría a 213,3 billones de dólares, que si se repartieran entre los países pobres del mundo, resolverían muchas de sus necesidades. Estos 213,3 billones de dólares en unidades inglesas son iguales a 960 billones de pesos, o sea 2,38 veces el presupuesto de Colombia de 2023. Este sí es un gasto inútil que hay que acabar, pero esto significa superar el capitalismo que no siempre mencionan los amigos del decrecimiento liberal.

Aún en los países capitalistas hay todavía muchas desigualdades. Estados Unidos es un país sumamente desigual. Hay millones de pobres, gente que no puede pagar la salud privada, que no tiene vivienda adecuada, ni posibilidades de buena educación. E Igualmente en Inglaterra y la mayoría de los países de Europa. Esto implicaría modificar radicalmente el capitalismo, pero hoy no existen las fuerzas para ello, porque la izquierda ha sido derrotada ya que los partidos socialistas y socialdemócratas se convirtieron a la globalización y el neoliberalismo y son ciegos defensores del sistema y de la OTAN. Europa es un continente de aspiraciones colonialistas e imperialistas, pero hoy está completamente dominado por los Estados Unidos, es su colonia.

El gasto militar en Colombia

En Colombia el gasto militar es altísimo. En el presupuesto de 2023 se tiene una cifra de 47,5 billones de pesos, que equivale al 4,3 por ciento del PIB, uno de los porcentajes más altos del mundo.

Hay que reducirlo a menos de 1,5 por ciento, que es el promedio en Latinoamérica. Pero para esto necesitamos la paz que propone el presidente Gustavo Petro.

Si esto se cumpliera, nos ahorraríamos a precios de 2022 cerca de 31 billones de pesos, 1,24 veces lo que se propone la reforma tributaria por 25 billones de pesos.

A nivel mundial Colombia ocupa el puesto 16 en gasto militar, después de Estados Unidos, Rusia, Israel, y un buen número de países árabes. De Europa están Armenia, Azerbaiyán y Grecia. De Turquía no hay información.

En cuanto al gasto militar en 2021, según el SIPRI, Colombia con 10.006,26 millones de dólares ocupa el puesto 24, solamente superado en Latinoamérica por Brasil con  18.747 millones de dólares.

En gasto militar per cápita Colombia se ubica en el puesto 50, por debajo de Argentina, Chile, Uruguay y casi todos los países europeos.

En cuanto al tamaño de las fuerzas armadas, de 172 países Colombia ocupa el puesto 14, superado en Latinoamérica por Brasil, y por encima de todos los países europeos, excepto Rusia.

En esta forma, las cifras muestran claramente que Colombia tiene un gasto militar muy alto, explicable por todos los conflictos internos del país, de ahí la necesidad urgente de superarlos.

Los ecosocialistas

El ecosocialismo integra las ideas de socialismo y ecologismo. Mezcla justicia social y economía verde desde un punto de vista post capitalista. Los ecosocialistas piensan que el capitalismo es un sistema dañino para el medio ambiente y la sociedad.

En 2001 en París, Michael Lowy y Joel Kovel lanzaron el manifiesto ecosocialista.  En el siglo XXI son muchos los intelectuales y grupos socialistas que han adoptado el ecosocialismo, Hay algunos partidos verdes que son ecosocialistas. Los ecosocialistas creen que la única manera de parar el cambio climático es acabar con el capitalismo.

Una característica de este nuevo escenario socialista es el de la transición ecológica, no desde el punto de vista del Pacto Verde de los neoliberales. Es un ecosocialismo que rompe con la tradición productivista y consumista. No se trata de incentivar solamente cambios de energías fósiles a nuevas fuentes nuevas y renovables, ni de utilizar el mercado para orientar los cambios. Es un cambio profundo que parte de que la acumulación capitalista es la responsable del desastre ecológico por su necesidad de crecer y alimentar el consumo. Que mientras no se llegue a una economía mínima en necesidades energéticas, a una economía sobria, que no promueva un consumismo exagerado, no es posible una verdadera transformación ecológica.

Dicen que una vez nos deshacemos de lo superfluo ligado a la alienación, la sociedad dispone de todos los medios técnicos para que cada uno pueda vivir lujosamente sin tener que recurrirse al crecimiento infinito impuesto por el capital.

Piden establecer un plan nacional en un plazo de 20 a 30 años para liberarse de los combustibles con cuotas establecidas año tras año y de definir cuotas anuales de reducción a las empresas.

Proponen establecer unas tasas de carbono altas para los ricos, que son los que más consumen energía. Dicen, miren sus mansiones, carro de alta gama, aviones, barcos, yates, televisores de 85 pulgadas en todas partes, viajes consuetudinarios, altos consumos de energía en sus residencias y oficinas. Acabar con la propaganda consumista y más si es luminosa.

Proponen nacionalizar la industria de la energía y el sector financiero para el mediano plazo. Para el corto plazo se parte de una política reformista para conectar luchas de cambios inmediatos a una transformación socioeconómica más sustancial. Reducir el tiempo de trabajo, rechazar la deuda externa y el neoliberalismo y promover el transporte público. Se defiende la coparticipación en juntas directivas de empleados y trabajadores

Estas son unas ideas mínimas de los ecosocialistas porque hay medidas para el sector económico, las relaciones laborales, el sector financiero y el papel del estado.

Dentro del ecosocialismo se habla de ecologismo soviético poco conocido. En los años 20 del siglo XX intelectuales bolcheviques tenían debates sobre ecología y energía, hablaban de energía solar y discutían sí se debía mantener el petróleo o no. Algunos decían que el petróleo era una fuente de energía típicamente capitalista. Todo fue revertido por la contrarrevolución estalinista.

Las posiciones ecosocialistas y marxistas tienen, en general, proposiciones diferente a la teoría del decrecimiento, porque no se parte de que no hay que crecer y tienen una orientación claramente anticapitalista, que no es así con todos los partidarios del decrecimiento, aunque hay algunos puntos que implican reducir el consumo superfluo y no necesario.

Conclusiones

Hay que mencionar que hay muchas discusiones entre los partidarios de la teoría decrecimiento, los ecosocialistas y marxistas. Aunque hay ecosocialistas que defienden cierta forma de decrecimiento, lo que es claro para marxistas y ecosocialistas es el hecho de que el problema es el capitalismo, y si este no se destruye o se modifica es muy difícil llegar a una sociedad sustentable.

Hay que señalar que en estas discusiones falta la presencia del Sur, que tiene sus propias características, muy distintas de las del Norte. Un expositor en una conferencia sobre energía decía: Colombia es diferente al Norte. Somos autosuficientes en energía, pero importamos todo tipo de maquinaria. El Norte no tiene suficiente energía, pero produce maquinaria, está desarrollado, ha satisfecho muchas necesidades básicas, la pobreza es mucho menor como las desigualdades.

Debemos producir nuestra propia teoría, diferente a la neoliberal, sea keynesiana, post keynesiana, ecosocialista, socialista, de decrecimiento o marxista, adaptada a nuestras características.

@DiegoOteroP

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