Gustav Klimt y su gatita

Olga Gayón/Bruselas

Hoy me he encontrado esta fotografía de Gustav Klimt con su gata. Fue tomada en su casa-estudio de Viena en 1911. En ella se le ve con la túnica tradicional que siempre llevaba, y demostrando, con su mirada limpia y alegre, todo ese amor que sentía por su compañera felina.

El artista vienés que inmortalizó el empleó del color oro en la pintura del siglo XX y que adquirió prestigio y respeto precisamente durante su época dorada en la que pintó mujeres en poses exquisitamente eróticas, sentía un profundo amor por su gata, a quien también utilizó como modelo para algunas de sus obras.

Klimt es quizás el pintor simbolista más estudiado y apreciado. Su pintura, muy original en el empleo del pan de oro, heredado del oficio de su padre que ejercía como grabador de oro, tomó un poco del arte bizantino y mucho de su genialidad propia, para entregar una obra original, magistral y de profundo calado en su gran época de influencia, durante las dos primeras décadas del siglo XX. 

‘El beso’, probablemente es su cuadro más conocido. Pero sus mujeres, preferiblemente pelirrojas, fueron realmente quienes lo llevaron a la gloria, dándolo a conocer como el pintor de la sensualidad. Fue tal el impacto de sus cuadros femeninos, que en su tiempo, no fueron pocos los que despreciaron su obra, tachándola de pornográfica y obscena.

Esta gata de Klimt era su preferida entre todos sus 14 gatos, y su constante compañera. Foto original en blanco y negro, tomada en mayo de 1911 por su amigo fotógrafo Mortiz Nähr. Ha sido coloreada.

Klimt sentía gran debilidad por las mujeres; se dice que la mayoría de sus modelos, si no todas, fueron sus amantes. Sin embargo, nuca se casó. Tras su muerte, por una neumonía, a los 56 años, en 1918, llegaron a los juzgados de Viena 14 demandas por paternidad. Su irresponsabilidad, lamentablemente, era muy común en los artistas plásticos hasta bien entrado el siglo XX. Todavía, es casi que legendaria en los pintores de ciertas culturas en las que el machismo todavía está muy arraigado.

El simbolista vienés, al igual que muchos personajes históricos, sentía cierta debilidad por los gatos: llegó a tener hasta 14. El amor desenfrenado por las imágenes de gatitos ahora en las redes sociales, también se ha dejado ver desde culturas milenarias como la egipcia hasta llegar nuestros días. Esto ha quedado reflejado en muchos lienzos de grandes artistas.

Al parecer, esta gata de Klimt era su preferida entre todos sus gatos, y su constante compañera. Merodeaba, dormía y runruneaba asiduamente por su estudio. Gozaba de licencia de interrupción, demandando caricias y besos en el momento en que el artista se encontraba inmerso en algunas de sus creaciones plásticas. La relación del pintor con la gata fue tan grande que incluso se ha publicado un libro titulado ‘Klimt y su gata’, en el que se recopilan bocetos, dibujos y anécdotas de los dos, en esa bella convivencia que sostuvieron en medio del arte, el pan de oro, las modelos y las carantoñas.

@OlgaGayon

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Foto original en blanco y negro, tomada en mayo de 1911 por su amigo fotógrafo Mortiz Nähr. Ha sido coloreada.

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