El mandato del avivato

Por GERARDO MARTÍNEZ MARTÍNEZ

“Cada alcalde manda en su año”;
cada cual en su mandato.
Mas no falta el avivato
que quiera alargar su amaño.
Sin importar si hace daño
muy cómodo ahí en su nicho,
del poder le pica el bicho;
por lo cual intenta ufano
mantener algún marrano
que prolongue su capricho

Es lo que viene pasando
con el gobierno que muere:
el poder dejar no quiere
por la nostalgia del mando.
Se pregunta uno: ¿hasta cuándo
le durará aquesta tusa,
a ese poeta sin musa,
a ese escritor sin palabras,
a ese cabrero sin cabras,
a ese rey de solo excusas?

En las juntas directivas
extiende el mando al lambón,
fija en la silla al bribón
y aplica sus lavativas.
Que le lluevan las diatribas,
por su mal gobierno ausente,
al viajero presidente
por su conducta arbitraria:
¡qué triste parafernalia
con un final indecente!

Hasta quiere contralor
de bolsillo, como Pipe,
sin importar el destripe
y el tinte de usurpador.
¡Eso está muy mal, señor!
Eso incita al desacato.
Queda a nivel del zapato
muy cerquita del retrete:
que se acabe el sainete
de payasito barato.

Ya se va: ¡no más Iván!
Ya se termina el mandato;
no pase por avivato
haciendo cosas de afán.
No se acerque tanto al truhan
que todo ha llegado al fin;
muchos dirán que “por fin”
y otros se pondrán de luto:
pase a la historia por bruto,
pero no por malandrín.

ÑAPA
Para Francia Íngrid se fue.
¡Adiós doña Betancourt!
Mucho daño hace usted.
Quédese allá su merced
que solo la vea en el tour.

@pedrojdelvalle

* Foto de portada, tomada de Cambio Colombia

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