El general Sanabria y la mujer: “un regalo del Señor”

Por Germán Ayala Osorio

El mensaje que el director de la Policía, general Henry Sanabria Cely, les envió a las mujeres policías, tiene una carga moralizante que se explica porque el alto oficial sigue anclado al sistema patriarcal del cual es hijo y en el que está instalada la institución que representa.

Dijo el general que “el encanto de la mujer alegra a su esposo y, si es sensata, lo hace prosperar. Una mujer discreta es un regalo del Señor; una persona educada no tiene precio. Una mujer modesta es el mayor encanto; nada vale tanto como una persona reservada”.

Sanabria Cely tiene claras las funciones que debe cumplir toda mujer: una función de servicio, esto es, para complacer, alegrar y hacer más llevadera la vida del Gran Macho. Y si es sensata, mejor. Imagino que el oficial entiende por sensata a una mujer recatada. Al revisar los sinónimos del primer adjetivo, encuentro “madura y equilibrada”. Y si está educada, esto es, sujeta a las reglas morales y los estándares de una educación formal, mejor. Al final, el general gusta de una mujer sometida.

Este tipo de narrativas se explica no solo por su condición de macho y policía, sino por ser un católico practicante y devoto de la Virgen María. Lo que hace el general es desconocer los cambios que el movimiento feminista viene reclamando y experimentando en una sociedad goda, machista, violenta y patriarcal como la colombiana. A esto se suma que desconoce la libertad de cultos.

Con todo y los reparos que generan sus posturas frente a las mujeres y sus creencias, ya es tiempo de que se revise el lema de la policía: Dios y Patria. Resulta inaceptable que en pleno siglo XXI ese cuerpo civil armado soporte su operación sobre la existencia de una deidad y lo que es peor, sobre una idea de Patria más cercana al honor militar y a quienes a través de la guerra juran defender la patria, así sea ofrendando sus vidas.

Situar a Dios como guía institucional pone de manifiesto la peligrosa idea de que mientras Dios quiera, todo está permitido dentro de la institución. No es necesario recordarle a Sanabria Cely que en nombre de Dios se han cometido enormes atrocidades. Olvida el creyente oficial que fue la Iglesia Católica la institución que le impuso a la mujer el rol exclusivo de reproducirse y de satisfacer al Gran Macho.

Persignarse y echarse la bendición para salir a cumplir con el deber corresponde a un acto privado que cada policía puede hacer si lo desea, pero no es de buen recibo comprometer a la institución y mucho menos anclar su operación bajo esa lógica y valores. Resulta inconveniente, por ejemplo, que los curas que prestan sus servicios a las fuerzas militares y de Policía bendigan las armas con las que saldrán a golpear civiles o a asesinar al “enemigo interno”.

Por el perfil conservador de Sanabria Cely sabemos que el lema Dios y Patria no se pondrá en discusión. Como tampoco su ideal de mujer. Ya va siendo tiempo de que sobre la Policía Nacional soplen vientos liberales, que les hagan olvidar a los policías que su institución es hija de una sociedad patriarcal que insiste en mantener sometidas a la mujer, por mandato patriótico y divino.

@germanayalaosor

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