De Ghislaine Maxwell a Andrés Pastrana, pasando por Jeffrey Epstein

Con motivo del juicio contra Ghislaine Maxwell que comienza mañana martes 16 de noviembre, este artículo toma como fuente principal un cubrimiento del prestigioso diario inglés The Guardian y recoge a su vez información sobre el modo en que el expresidente Andrés Pastrana aparece involucrado, con base en averiguaciones periodísticas del director de El Unicornio, Jorge Gómez Pinilla.

Arrestada en New Hampshire el año pasado, Maxwell está acusada de presuntos delitos sexuales, conspiración y perjurio relacionados con Epstein.

Cuando la selección del jurado comience este martes para el juicio por tráfico sexual de la británica Ghislaine Maxwell en la corte federal de Manhattan, muchos observadores podrían pensar que finalmente conocerán la verdad completa sobre los crímenes de su consorte en desgracia, el hombre de negocios Jeffrey Epstein.

Esta conjetura tiene sentido: Epstein se suicidó (o lo ‘suicidaron’) en la cárcel hace más de dos años, mientras esperaba su propio juicio por tráfico sexual, lo cual deja a muchos preguntándose si alguna vez habrá justicia para las víctimas.

Pero cuando Maxwell fue arrestada por su papel en la adquisición de adolescentes para Epstein entre 1994 y 2004, algunos creyeron que el caso brindaría una segunda oportunidad para una explicación completa de lo que hizo Epstein.

De hecho, hay quienes piensan que el testimonio de los testigos, que incluye a víctimas y acusadores, podría proporcionar detalles impresionantes sobre el abuso sexual de menores durante décadas por parte de Epstein y la oscura red de personas que lo permitieron, lo practicaron o cuando menos lo supieron.

Ghislaine Maxwell en la mesa de la defensa durante una audiencia para discutir qué testigos podrán testificar en su próximo juicio por delitos sexuales en Nueva York. Fotografía: Jane Rosenberg / Reuters

Otros observadores prevén que estos procedimientos darán nombres antes no revelados, dado que entre sus asociados se encontraban hombres ricos y poderosos como el príncipe Andrés de Inglaterra, Bill Clinton y Bill Gates, incluso el expresidente colombiano Andrés Pastrana, pasajero registrado en la bitácora de un vuelo del Lolita Exprés.

Habrá además quienes esperan una respuesta definitiva sobre por qué Epstein y Maxwell nunca enfrentaron cargos federales en el sur de Florida hace más de una década, cuando fue acusado de abusar sexualmente de niñas menores de edad. El controvertido acuerdo de no enjuiciamiento que Epstein negoció con las autoridades federales incluía una disposición que protegía a los posibles cómplices, incluida Maxwell, lo que plantea aún más preguntas sobre su aparente impunidad.

En consecuencia, a medida que se avecina el juicio de Maxwell se vislumbra una gran posibilidad de que esas esperanzas se vean frustradas por las mismas actuaciones durante el juicio.

Si bien las acusaciones contra Maxwell están inextricablemente vinculadas al abuso de Epstein, está casi garantizado que este juicio no responderá a todas las preguntas más omnipresentes sobre él, y mucho menos satisfará los antojos de los teóricos de la conspiración que están convencidos de la existencia de una camarilla global de élites sexualmente depredadoras.

La jueza Alison Nathan, quien preside el caso, ha dejado en claro que quiere que el juicio por tráfico sexual de Maxwell sea sobre el supuesto tráfico sexual de Maxwell. Punto final. En varios fallos, Nathan ha impedido en gran medida que este juicio se convierta en un referéndum sobre el manejo de Epstein por parte de las autoridades y si Maxwell es un chivo expiatorio, en consideración a que Epstein escapó de la justicia terrenal.

“Jeffrey Epstein está muerto. La juez Nathan le preocupan los prejuicios indebidos contra la señora Maxwell y se esfuerza por asegurar que tanga un juicio justo”, dijo Moira Penza, socia de Wilkinson Steklof, quien, como fiscal federal asistente en Brooklyn, procesó con éxito el caso de culto sexual de la secta NXIVM. “Esta es en gran medida su prueba. Este no es Jeffrey Epstein en juicio».

Ghislaine Maxwell fue arrestada el 2 de julio de 2020 en una lujosa propiedad aislada en Bradford, New Hampshire, por presuntos delitos sexuales, conspiración y perjurio relacionados con Epstein. Audrey Strauss, la entonces fiscal federal interina de Manhattan, dijo que Maxwell “jugó un papel fundamental al ayudar a Epstein a identificar, entablar amistad y preparar a las víctimas menores”, y que “en algunos casos Maxwell participó en el abuso”.

Cuando estás pensando en los malos de la pelíicula, obviamente tienes a Jeffrey Epstein como líder y a Ghislaine Maxwell como su principal facilitador.

Maxwell “habría intentado normalizar el abuso sexual de una víctima menor, entre otras cosas, discutiendo temas sexuales, desnudándose frente a la víctima, estando presente cuando una víctima menor se desvestía o estando presente para actos sexuales que involucran a la víctima menor y a Epstein”, alega la acusación.

Maxwell trató de ocultar su participación en los actos atroces de Epstein, proporcionando información falsa «bajo juramento» en un litigio civil, según la acusación. Ese litigio fue la demanda por difamación presentada contra Maxwell por la acusadora de Epstein, Virginia Giuffre. Ella ha alegado que Epstein y Maxwell la obligaron a tener relaciones sexuales con el príncipe Andrés cuando solo tenía 17 años. Maxwell ha sostenido su inocencia, al igual que el miembro de la realeza británica.

Ahora bien, un indicador de que el juicio de Maxwell se apegará a los delitos sexuales de los que se le acusa, ​​llegó esta primavera.

La defensa había pedido que los cargos de perjurio se juzgaran por separado, argumentando que se refieren a “delitos separados que involucran diferentes períodos de tiempo, diferentes presuntas víctimas y diferentes cargos sustantivos”. Juntar perjurio con cargos por delitos sexuales podría impulsar a los jurados a condenarla por cargos de delitos sexuales «basados ​​en una inferencia falsa de propensión criminal», afirman sus abogados.

La juez Nathan estuvo de acuerdo con ellos y ordenó un juicio separado por los cargos de perjurio. Ella escribió en una opinión de abril que estos cargos «introducirían acusaciones no relacionadas de abuso sexual, lo que potencialmente expondría al jurado a pruebas que de otra manera no serían admisibles».

«En particular, un juicio conjunto expondría al jurado a una franja más amplia de información con respecto al litigio civil contra Epstein, que está lejos de la conducta acusada de Maxwell», dijo Nathan. «Esto presenta un riesgo significativo de que el jurado acumule las pruebas de los diversos delitos imputados y encuentre culpable cuando, si se considera por separado, no lo haría».

Nathan dijo que excluirá la evidencia del acuerdo de no enjuiciamiento, «tanto su existencia como sus términos particulares». La defensa de Maxwell ha argumentado que el acuerdo de no enjuiciamiento fue relevante para señalar los prejuicios y los intereses financieros de dos testigos, incluido uno que recibió inmunidad de procesamiento en virtud del acuerdo.

Andrés Pastrana invitó a Ghislaine Maxwell a Cartagena en 2007 y viajaron juntos al Parque Tayrona, es lo que se sabe.
Pastrana invitó a Ghislaine Maxwell a Cartagena en 2007.

Andrés Pastrana, doble misterio

¿Estaría cobijado por esa misma inmunidad de procesamiento el expresidente Andrés Pastrana, después de la muerte del principal acusado? El tiempo lo dirá.

En todo caso, no sobra recordar que dos viajes lo vinculan con tan escabroso caso de tráfico sexual de menores, uno con Jeffrey Epstein y el otro con Ghislaine Maxwell.

El primero hace referencia a que su nombre apareció en la lista de pasajeros de un vuelo del Lolita Express, así llamado por ser el avión donde el multimillonario Jeffrey Epstein transportaba a su isla privada en Bahamas a las menores de edad que contrataba.

Pastrana se defendió alegando que fue un aventón que Epstein le dio hasta Cuba, invitados ambos por Fidel Castro. Según Univisión “no hay registro de vuelos de ese avión de llegada ni salida a Cuba” (Ver informe de Univisión).

El segundo vuelo -de ida y vuelta- fue el que hizo Ghislaine Maxwell para encontrarse con Andrés Pastrana en Cartagena, invitada por este en marzo de 2007, con motivo de una reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Según confidencial de Semana, “el expresidente Andrés Pastrana invitó a dos magnates de las comunicaciones, Theodore Waitt, propietario del emporio de tecnología de Sistemas, Gateway Inc., y la inglesa Ghislaine Maxwell, heredera del conglomerado Maxwell Communication, a conocer Ciudad Perdida en el Parque Tayrona”.

Según el autor del hallazgo de dicho Confidencial, persisten ciertos interrogantes: “¿fue Pastrana quien le formuló invitación personal a Maxwell para asistir a la reunión en Cartagena, o la invitación provino de la SIP? ¿Era ella en efecto una “magnate de las comunicaciones”, o apenas heredera de algo en lo cual no tenía participación? ¿Cuánto tiempo permaneció en Colombia, cuáles ciudades visitó, en dónde se hospedó?”. (Ver artículo de Jorge Gómez Pinilla).

* Foto de portada, tomada de ABC News.

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