Así influye el precio de la gasolina en la inflación

Hoy es esencial analizar de los efectos del papel de los incrementos en los precios de los combustibles líquidos en la inflación. En este artículo traemos a conocimiento cinco estudios que se han hecho en el país, que merecen mencionarse y hacer conocer sus conclusiones.

Los estudios se hicieron en épocas muy diferentes, en cuanto a los ambientes nacional e internacional. Hasta diciembre de 1998 los precios se definían en Colombia según costos internos, y posteriormente según precios de importación y exportación. Igualmente, por una mala política petrolera Colombia tuvo que importar por primera vez petróleo de 1976 a 1985 y sumas ingentes de derivados.

Igualmente, se produjeron aumentos altos en la gasolina corriente en 1970 y de 1975 a 1980, en 1991, 1999, 2000, relativa estabilidad de 1992 a 2002 y de nuevo un alza alta en 2022.

Y, en cuanto al ambiente internacional, se cubren cinco épocas de cambios. Los dos primeros choques petroleros de 1973-1974 y 1979-1980 de aumentos en el precio internacional del crudo fuertes de 1,82 dólares el barril  en 1972 a 11,0 dólares en 1974 y a 35,52 dólares en 1980; luego sigue el tercer choque con la caída del precio internacional del petróleo en la década de los ochenta para llegar a menos de 12,28 dólares el barril en 1998; se continúa con el cuarto choque con incrementos en los primeros doce años del siglo XXI con un máximo de 107,40 dólares el barril en 2012; y, finalmente, un corto quinto choque de 2022 con precios por encima de los 80 dólares el barril (Statista, Precio promedio anual del petróleo fijado por la Organización de Países Exportadores de Petróleo-OPEP de 1960 a 2023).

Es decir, de 1970 a 2022 se encuentran regímenes muy diferentes en cuanto a políticas interna de precios y de cambios internacionales, que, en alguna forma, deberían reflejarse en las metodologías para determinar los impactos de las alzas de los precios de los combustibles en la inflación, el crecimiento económico, la pobreza, la desigualdad de ingresos, los subsidios, la política fiscal y la balanza de pagos.

Estudio de Manuel Ramírez, Clemente Forero, María Teresa Prada y Ricardo Candelo de 1976

En 1976 se presentó el estudio “Metodología para analizar el impacto de un alza exógena sobre el nivel general de precios: el caso de los combustibles”.

Este es un trabajo con una metodología que utiliza matrices de insumo producto de 1970 para analizar el impacto de un incremento de 15% en los precios de los derivados sobre el deflactor del producto Interno Bruto. Su base teórica es muy fuerte, tiene la ventaja el trabajo de estos investigadores que miran la dinámica en el tiempo del aumento en los precios de los combustibles.

Un incentivo para los investigadores para realizar este ejercicio “ fue la decisión tomadas en septiembre de 1975 dentro del contexto nacional: el alza de los pecios de combustibles”, que se reflejó en 1976 e u  incremento de 89,12 % el más alto producido en toda la historia de Colombia de 1921 a 2023.

El estudio se realizó en 1976, cuando se había producido el primer choque petrolero que aumentó el precio del petróleo de 3,40 dólares el barril a 13,0 dólares que dio lugar a incrementos fuertes de los precios internos entre 1970 y 1976.

Concluyen los autores que el efecto “se distribuye en el curso de los meses siguiente al alza. Para efectos prácticos, el manejo de una política de precios para el sector, podría afirmarse que aproximadamente el 20% del impacto calculado se realiza en el primer mes posterior al alza, el 30% en el segundo mes-es el momento culminante del efecto- y el restante, a niveles considerablemente más bajos, se reparte en los 4 y 5 meses que siguen.”

Para encontrar la variación en el deflactor implícito del Producto Interno Bruto, se ponderó el cambio en el índice de cada sector por la participación del valor agregado del sector respectivo en el Producto Interno Bruto. Se obtuvo un aumento de 0,78%, discriminado diferentemente entre obreros y empleados, de 0,71% para los primeros y 0,825 para los segundos.

Hay que anotar que este efecto se refiere a un incremento en los precios de los derivados, es decir, a las gasolinas, el diésel y otros combustibles.

Para un incremento global de los derivados de 45%, los resultados del estudio que estamos presentando, equivaldría a un aumento de 2,34%. De octubre 2022 a agosto 2023 se ha dado un incremento de 46% en la gasolina, y según el ministerio de Hacienda esto causaría un efecto en la inflación de alrededor de 1,1%.

Para el efecto total del incremento alto de los precios que de los combustibles que se dieron en 1975 y 1976, el gobierno tomó varias medidas, como 1) subsidiar la gasolina blanca o cocinol utilizada por los estratos bajos para cocinar; 2) compensar directamente a ciertos utilizadores de combustibles; y 3) establecer el subsidio al transporte, medidas que aliviaron en un 40% el efecto esperado.

El incremento en los subsidios para el transporte urbano fue notable, de 297 millones en 1973 a 4600 millones en 1982.

Estudio de Diego Otero

En septiembre de 1984 se elaboró el trabajo “Impacts of the effects of petroleum Price increases in the Colombian economy”, con la colaboración de Manuel Ramírez y Alejandro Rincón.

El ambiente internacional estaba tensionado por dos choques petroleros, el de 1973-1974 y el de 1979 que aumentó los precios internacionales a 33 dólares el barril, y Colombia estaba importando petróleo y derivados desde 1976.

El estudio hizo uso de las matrices de insumo producto de 1970 y 1980 para determinar el impacto de los precios de los combustibles en la economía Colombia, pero el análisis fue estático a diferencia del estudio de Ramírez, Forero y otros.

Hasta 1972 las tasas de inflación en Colombia fueron moderadas, no mayores a 13%, situación que cambió en 1973, con tasas mayores a 20% entre 1973 y 1983, con la excepción de los años de recesión de 1975 y 1983.

El ambiente de la época corresponde al comienzo, por primera vez en la historia de Colombia, de las importaciones de petróleo de 1976 a 1985. Se trataba de estudiar los impactos en la economía colombiana de esta situación.

Se calcularon los efectos directos y totales de los precios de los derivados en el costo total de producción en 1970 y 1980, siendo como era de esperarse más altos en los subsectores de transporte, electricidad, gas y agua y metales básicos, así:

Transporte y comunicaciones————10,7 %

Electricidad, gas y agua———————10,3

Productos no metálicos———————5,6

Productos químicos y de caucho———-5,4

Metales básicos——————————–3,8

Bebidas——————————————-3,8

Es decir, para los costos de producción los efectos no son despreciables para los sectores señalados.

En cuanto al impacto en el índice de inflación, basado en los componentes del gasto privado en consumo, suponiendo que el efecto del incremento en los precios ocurriera totalmente en el año en el cual aumentaron, el impacto se muestra en el cuadro 1.

La conclusión de este estudio muestra que el impacto sobre la inflación doméstica no fue muy grande, representando menos del 10% de la tasa de inflación y no mayor a dos puntos, excepto en 1980. Claramente, el impacto depende del tamaño del aumento de los precios de los derivados.

O sea, para un incremento promedio anual de los precios de los derivados de 35,05% el impacto sobre la inflación se calculó en 1,18%, con lo cual un aumento de 1% un aumento en el IPC 0,033%, valor bastante bajo.

Cuadro 1 Impacto de los precios de los derivados en la inflación

Estudio de David Ospina López y Valeria Mesa Usuga-2022

David Ospina y Valeria Mesa presentaron una tesis para su grado en economía en la Universidad EAFIT denominada” Efecto inflacionario a corto plazo de la variación en los precios de la gasolina corriente y el ACPM como consecuencia de la mitigación del déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FECP)”.

Aquí, el ambiente internacional estaba sesgado por los incrementos de los precios internacionales del petróleo en 2022 como consecuencia de la guerra entre Rusia y la OTAN.

Utilizaron un modelo econométrico de vectores autorregresivos (VAR) con resultados dinámicos. Utilizaron la información del cambio en los precios de 2007 a agosto 2022. Para el ACPM sus cálculos son las de que un aumento de 1% produce un efecto total en 12 meses de 0,0284 puntos en el IPC. Los impulsos respuesta para un choque de la gasolina son más pequeños, de 0,01% en 12 meses.

Concluyen los autores así:

“se encontró que efectivamente si existen choques positivos ante incrementos en los precios de los combustibles, en específico se encontró que, para un periodo de doce meses, un incremento del 1% en los precios de los combustibles genera un choque positivo de 0,384 puntos sobre el IPC. Esto nos lleva a concluir que efectivamente en el corto plazo esta medida tendrá efectos sobre el IPC.”

“También es importante reconocer, que estos resultados van en contravía con los recientes reportes realizados por el CARF, en donde se encontraron efectos conjuntos más leves además de que al diferenciar el impacto del GMC y el ACPM, estos hallaron que el GMC brinda más presión inflacionaria que el ACPM, efectos totalmente contrarios a los descubiertos en el presente trabajo. Pero, al analizar las recientes decisiones tomadas por el presente gobierno, vemos como estos decidieron excluir subidas en el precio del ACPM, la toma de esta decisión puede explicarse por las fuertes presiones inflacionarias presentadas en el trabajo.”

Estudio de Hernán Rincón de 2020

En el documento “Precios de los combustibles e inflación”, de enero de 2020, el autor estimó el impacto de los precios de los combustibles en la inflación

 Con base en una matriz de insumo-producto para 2004 construida por el autor, concluye que un incremento de 10% en los precios de los combustibles tiene un efecto directo de 0,29% y 0,56% de indirecto, para un total de 0,85%. Pero, al discriminar por combustible su resultado es de un efecto de 0,60% de las gasolinas corriente y un 25% del ACPM lo cual es contraevidente. Claramente hay una subestimación del papel del ACPM, consecuencia de una mala estimación del rol de este combustible en la matriz de 2004. Así que el efecto total debe ser superior a 1,0%.

 Es decir, con los resultados subestimados de Rincón, para un incremento de 46,0% del precio de la gasolina en el gobierno de Gustavo Petro esto significaría un aumento de 3,91% en el IPC, pero como solamente ha subido el precio de la gasolina, el impacto es de 2,346%.

Estudio de Comité Autónomo de la Regla Fiscal-CARF de 2022

En 2022, el CARF publicó el documento “Análisis del Fondo de Estabilización de precios de los Combustibles” donde menciona muy rápidamente que utilizaron la matriz de insumo-producto de 2017 del DANE y encontraron que un incremento de 1% en los precios de la gasolina y el ACPM daría lugar a un efecto total sobre el IPC de 0,08%, cifra bastante baja, estudio que fue aceptado y mencionado por el gobierno de Gustavo Petro.

MinHacienda-2023

En la primera semana de agosto de 2023 la comisión cuarta de la cámara de representantes cito a una sesión de control sobre los precios de los combustibles a los ministros de Hacienda y de Minas y Energía a través de un cuestionario preparado por los citantes, entre los cuales se encontraba la representante Jenifer Pedraza.

El ministerio de Hacienda contestó al cuestionario el 3 de agosto de 2023 a través del despacho del viceministro Técnico, la señora María Fernanda Valdés Valencia. Ante la pregunta 17, Cuáles son los impactos estimados del incremento de la gasolina y el ACPM sobre el índice de precios al consumidor y al productor, contestó así:

“El efecto del incremento de los precios de los combustibles se puede reflejar en mayores presiones inflacionarias a través de dos canales: un efecto directo, que se materializaría a través de mayores precios de los combustibles que consumen los hogares, y un efecto indirecto, que se vería a través de un incremento en los costos de transporte de mercancías consumidas por los hogares. De acuerdo con estimaciones de ésta, un incremento de 1% en los precios de la gasolina, y el ACPM produce aumento en la inflación de 5,1 básicos-pb, (1 pb es 1% del 1%), en donde 2,9 pb corresponden a efecto directo, asociado al peso de la subclase de combustibles para vehículos dentro del IPC total, y 2,2 pb corresponden al efecto indirecto, en donde 0,85 pb están asociados al efecto de la gasolina y los restantes 1,37 pb al efecto del ACPM.”

“Cabe mencionar que los efectos inflacionarios derivados de los incrementos realizados y los previstos en 2023 y 2024 están incorporados en las proyecciones de inflación del escenario macroeconómico central del MFMP de 2023. Por esta razón, el ajuste en el precio local de los combustibles líquidos es consistente con la estrategia fiscal y económica que proyecta el Gobierno nacional en este instrumento de planeación fiscal.”

No se ve que exista un estudio que mire la dinámica de los efectos ni se conoce el tipo de metodológico utilizado. Los efectos son muy reducidos según MinHacienda y no distinguen la gasolina corriente de la extra.

Resumen

Se han presentado los cálculos de seis estudios con resultados diferentes. Tenemos que el efecto total de un incremento de 10% en los precios varía de un mínimo de 0,33% (Otero) a un máximo de 0,84 (Rincón) (cuadro 1).

Donde se discrimina entre gasolinas y ACPM, el efecto va para el ACPM de 0,24% (Rincón) a 0,284% (Ospina y Mesa) y para las gasolinas de 0,1% (Ospina) a 0,60% (Rincón).

Los resultados son muy variados, siendo mayores los del estudio de Rincón en comparación con los otros y menores los de Otero y Minhacienda.

O sea, es muy difícil definir con base en estos estudios el impacto de los incrementos en los precios sobre el índice de inflación, lo que hacen irresponsablemente el Ministerio de Hacienda y el CARF.

Cuadro 1 Efecto en el IPC de un incremento de 10% en los precios de los combustibles

EstudioEfecto totalGasolinasACPM
Ospina y Mesa0,3840,10,284
Rincón0,840,600,24
CARF0,8NdNd
Forero0,52NdNd
Otero0,33NdNd
MinHacienda 20230,510,085 (indirecto)0,137 (indirecto)

Fuente: los seis estudios analizados

Análisis

Claramente podemos concluir que hay efectos de los incrementos en los precios de las gasolinas y el ACPM en el índice de inflación y que son más fuertes los impactos del ACPM que los de las gasolinas.

Sin embargo, hay varios problemas metodológicos que se resumen así:

  1. El escenario en el tiempo es muy diferente en los seis estudios, ya que se realizaron en fechas muy distintas con ambientes externos e internos muy diferentes: 1976, 1984, 2019 y 2022.
  2. Los estudios de Otero y Forero et al son puntuales para estimar los efectos de un período determinado.
  3.  Las metodologías deberían separar los efectos por períodos, porque los efectos no son iguales ante regímenes tan variados.
  4. Los tamaños de la muestra son muy diferentes para efectuar correctas comparaciones.
  5. Las matrices insumo productos utilizadas corresponden a fechas muy distintas: 1970, 1980, 2004 y 2017.
  6. Se mezclan gasolina corriente y extra, que tienen diferentes comportamientos, ya que la segunda se ha basado casi siempre en precios internacionales y son utilizadas por los estratos altos y cierto tipo de vehículos oficiales.
  7. Solamente en cuatro de los estudios analizados se separan los efectos de la gasolina y el ACPM.
  8. La dinámica es importante, ya que hay efectos puntuales y otros que se distribuyen en el tiempo y solamente dos estudios los presentan: los de Forero et al y Ospina y Mesa.

Imposible concluir con base en estos estudios el verdadero papel de los incrementos de los precios de la gasolina corriente y el ACPM en el índice de inflación y otras variables, que separe los papeles de la gasolina corriente y el ACPM, tanto los efectos directos, indirectos y dinámicos.

En efecto, dado un incremento de 50% en el precio de los combustibles, ya casi se ha cumplido este porcentaje para la gasolina y se espera hacerlo para el ACPM, el efecto sobre la inflación según los seis estudios sería el siguiente:

                              Otero———————–1,65%

                              Ospina———————-1,92

                              MinHacienda————-2,55

                              Forero———————-2,60

                             CARF————————4,00

                             Rincón———————-4,20

Dada tanta diversidad de cifras, considero que es especular hablar con certeza de los efectos de los precios de los combustibles sobre la inflación y otras variables. Falta definitivamente un estudio que sea técnicamente adecuado.

La conclusión obvia es la de que hay efectos de aumentos de precios de las gasolinas y el ACPM, pero que definir exactamente el impacto porcentual presente y para el futuro no es posible hacerlo con los estudios conocidos y analizados en este documento.

Empíricamente, algo se puede afirmar con informes mensuales del DANE sobre la inflación, mirando por subgrupos como transporte y electricidad, gas, agua y combustibles y con análisis puntuales de los impactos en el pago por gasolina y ACPM por estratos, motociclistas, taxis, camiones y jeeps, pero, también es muy difícil sacar conclusiones por falta de desagregación.

Así, una manera de ver los impactos es la siguiente. Por ejemplo, para un motociclista que recorre 12 000 kilómetros al año y gasta 7 galones por mes. De octubre de 2022 a agosto de 2023, el aumento en la gasolina ha sido de 4450 pesos el galón, lo que significa un incremento mensual de 31 150 pesos a partir de agosto 2023 (373 800 pesos por año), casi 2,60% del salario mínimo. 

En cuanto a los estratos 1 a 4 con un consumo mensual promedio de 21 galones, serían 93 450 pesos, que para sueldos de 1,5 a 3,0 millones equivaldrían a porcentajes sobre el salario de 6,23% a 3.12%.

Para los estratos 5 y 6 con un consumo mensual promedio de 25 galones mensuales, el costo sería de 111 250 entre el 2,2% y el 2,8% del ingreso promedio. Estos simples cálculos muestran que el impacto sobre los ingresos es más alto en los estratos bajos y medios que en los estratos altos, contrario a lo que dicen los actuales funcionarios del gobierno.

Conclusión

En conclusión, se requiere un estudio nuevo con la participación de expertos y objeto de una discusión metodológica.

Pero, más que modelos, hay cálculos más sencillos de efectuar como se mostró atrás. Y lo mismo se puede hacer con los taxis, los buses, los jeeps, los equipos agrícolas y los camiones. Es muy sencillo, es calcular cuanto corresponde el gasto en gasolinas y ACPM en los costos operativos de movilizarse y se deduce el impacto de aumentar los precios, y con base en esta información se toman decisiones.

Los estudios utilizados por el gobierno subestiman los efectos, son los más inferiores después de los resultados de Otero y Ospina.  Con esos valores de Minhacienda, el aumento que va corrido de 2023 hasta agosto de la gasolina corriente habría producido un alza en el IPC menor a 1%, por lo cual no habría que preocuparse para seguir incrementando los precios.

Para finalizar, una observación: el ministro de Hacienda y algunos medios confunden a la opinión al decir que los precios de la gasolina corriente son los más bajos de Latinoamérica. Por supuesto que esto es cierto, porque el 90 por ciento de esos países no producen petróleo. No se puede comparar a Paraguay, Uruguay, Chile, Cuba, Honduras, entre otros, con Colombia. Solamente México está bastante por encima, pero tiene su explicación por el nivel de impuestos y porque los gobiernos neoliberales impusieron precios altos, siguiendo las órdenes del FMI. Argentina ya está por debajo de Colombia y Brasil está un poco alto, pero tiene problemas por falta de refinación. Nuestro país es soberano en hidrocarburos. Es un engaño para justificar el aumento de precios de los combustibles.

@DiegoOteroP

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