Enfermarse de Covid: ¿estrategia o realidad?

Unos se enferman de veras,
otros tan solo lo inventan;
cada que una angustia enfrentan
descubren su maluquera.
Con expresión muy certera,
el positivo presunto
mete tristeza al asunto
anunciando la tragedia,
en la que solo Dios media
para que no haya difunto.

Si le ordenan detención,
llámese Álvaro o David,
diga que tiene Covid,
para desviar la atención.
Luego insista en la aflicción
que le causa el inculparlo,
ofenderlo y difamarlo;
mientras él tendido en cama,
solo a la opinión reclama,
que le exija al juez soltarlo.

Ahora le toca a Trump,
el del norte presidente,
altanero y prepotente,
que de ofender tiene el don.
Como arrogante patrón
despreció el virus sabido,
y con el tono subido,
lo llamó simple gripita;
esa misma que ahoritita,
dice, lo tiene cogido.

Liberarse no ha podido
de la, en su contra, opinión
que lo llama malnacido;
y, por lo que se ha advertido,
Joe ganará la elección.

Por eso, la enfermedad
llega como anillo al dedo
para paliar la orfandad
de electores de verdad,
a quienes les importa un bledo.

GERARDO MARTÍNEZ MARTÍNEZ

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