Vicky la antisantista, Matador el antiuribista… y la búsqueda de una entrevista

Imposible ignorar la entrevista que el desalmado, ateo e irreverente caricaturista Matador le concedió a Vicky Dávila en el canal virtual de Semana. Desde que el grupo familiar Gilinsky adquirió la mitad de esa revista, con la vinculación de doña Vicky como entrevistadora y luego de la española franquista Salud Hernández como columnista, se están convirtiendo a pasos agigantados en punta de lanza mediática de la derecha política en Internet. (Ver entrevista).

En esto de las plataformas virtuales, el uribismo les ha tomado considerable ventaja a otras vertientes. Son eficaces fabricantes de propaganda negra, por ejemplo. Y están dejando rezagados tanto al centro otrora encarnado en el Partido Liberal y hoy tomado en propiedad por el tibio Sergio Fajardo; como a la izquierda petrista, poco creativa en asuntos de comunicación, con un máximo líder visionario pero pésimo redactor de trinos, engarzados todos en unas peleas intestinas que no les auguran un futuro despejado, sino lo contrario.

Es una movida muy arriesgada la de Semana al casarse con una casa política tan cuestionada como el uribismo, cuyo máximo líder hoy responde ante la Corte Suprema por un proceso judicial que podría conducirlo a la cárcel, sumado a que tras las elecciones legislativas del 27 de octubre a sus candidatos se les vio en barrena, empujados por el arrastre del desprestigio al parecer irreversible que carga el gobierno del bien llamado subpresidente Iván Duque, pues si algo ha demostrado en su año y medio de gestión es que no se manda solo, que tiene jefe. Y más de uno.

Frente a un sesgo tan marcadamente derechista de Semana, muchos periodistas independientes (vaya paradoja, ahora hay periodismo independiente y del otro) no entienden qué papel juega ahí alguien tan liberal -en el mejor sentido de la palabra- como Alejandro Santos Rubino, sobrino del expresidente Juan Manuel Santos, compartiendo a diario un ambiente tan contaminado de antisantismo, siendo precisamente doña Vicky uno de los más fieles portaestandartes de dicha enseña.

Regresando al match virtual del pasado 15 de noviembre entre la más reconocida antisantista del espectro mediático, Vicky Dávila, y el más enconado caricaturista y humorista antiuribista de todos los tiempos, Matador, justo el día anterior el canal de Semana había concedido atención exclusiva de dos horas (puso el país a sus pies, mejor dicho) a un sujeto de dudosa reputación autodenominado el Patriota, un abogado al que le gusta que lo vean con armas como exhibiendo una virilidad prestada, del que pocos recuerdan que fue enviado por Uribe a Panamá a gestionar el asilo político para la ‘coneja’ María del Pilar Hurtado; y al que Daniel Coronell le preguntó en una columna si “¿es usted alias Samuel?”, alguien que en 2004 fue apoyado por las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio para ser el Personero de Sonsón.

La condescendencia de doña Vicky con tan cuestionado personaje motivó a su excuñada la Directora de Noticias de RCN Radio, Yolanda Ruiz, a publicar un trino cargado de ironía contra la solícita entrevistadora, donde advertía que “No me interesa entrevistar ni a la hija de la delincuente que se fugó (a quien había dado pantalla 48 horas antes) ni al señor que quiere suplantar a la autoridad en las marchas. 🤭”.

Ni corta ni perezosa, doña Vicky le reviró con que “desconfío seriamente de la gente que se cree más y mejor que los demás… esos son los peores. La superioridad moral es un complejo de inferioridad…”, en lo que algún analista de Twitter definió como una “falacia ad hominem: ante la imposibilidad de refutar un argumento, lanza un ataque personal contra la autora del argumento”. (Ver trino).

Y es cuando llegamos -por fin- a la entrevista con Matador. Muy ufana Vicky contó que “somos tendencia 5 en Twitter”, y su invitado -que bobo no es- la cogió como trompo en la uña y le propuso: “traigamos a la hija de Aida Merlano y verá que somos tendencia 1”. Segunda vez que Vicky resintió el golpe y respondió con un extenso monólogo interior: “¿Por qué los periodistas tenemos que despreciar a un entrevistado u otro, o por qué tenemos que pararnos en una estatura moral superior a los demás? (…) ¿Por qué está bien entrevistar a Pablo Escobar cuando mataba gente a la lata en Colombia, o por qué sí está bien a los guerrilleros o exguerrilleros de las Farc que mataron y secuestraron e hicieron de todo?”. Etcétera.

Doña Vicky necesitaba justificarse, con justa razón, pues la impresión que dejó -al menos entre gente ilustrada y sensata- fue que actuó de manera irresponsable al concederle semejante tribuna a un botafuego que hizo su aparición en las redes para sembrar terror psicológico entre la población en torno al paro nacional del 21 de noviembre, anunciando la creación de grupos antidisturbios mediante una agresiva -más bélica que beligerante- intervención de claro sello paramilitar que contó con la anuencia de Fiscalía y Presidencia de la República, pues siguen sin pronunciarse.

A modo de conclusión de la entrevista con el “pintamonas”, se podría pensar que cada vez que ella entrevista a un personaje de la contraparte (o sea a alguien no afín al uribismo) posa de imparcial y objetiva, pero siempre sabe hacer las preguntas que les gustan a los uribistas. Por ejemplo, “¿usted salió a marchar durante el gobierno de Juan Manuel Santos?”, le preguntó a quemarropa a Matador. Y este -puesto contra la pared- le respondió que no se acordaba, pero creía que alguna vez debió haber salido a marchar a favor de la paz.

En aras de buscar puntos de encuentro entre el antisantismo radical de doña Vicky y el feroz antiuribismo de Matador, es tiempo de plantear la posibilidad de revertir los papeles y en tal medida solicitarle a la misma sagaz entrevistadora que se ponga en el lugar de los entrevistados, y conceda respuesta a las preguntas que algunos periodistas independientes quisiéramos formularle, sin que ello implique ser bloqueados desde su cuenta de Twitter.

La idea sería acudir a alguien como Matador en calidad de intermediario -considerando que pese a las diferencias con él sostiene buenas migas- para que nos conceda una entrevista a publicar en El Unicornio, en los términos que ella hubiere de considerar los adecuados.

Parodiando al columnista Klim (Lucas Caballero Calderón) al que el entonces presidente Alfonso López Michelsen hizo botar de El Tiempo porque dijo algo de él que le molestó: “Di, Vicky, ¿te resistirías…?”.

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