Gobierno y cultura: pura paja

Por PUNO ARDILA

¿Por qué la cultura, según su opinión, es solo un premio de consolación? —pregunté.

—Porque lo cultural está adosado a lo recreativo —contestó el ilustre profesor Gregorio Montebell—, y eso, en la práctica politiquera, no aporta buena cantidad de votos. El principio de la manipulación electorera es que “el pueblo es ignorante y el pueblo tiene necesidades”, de modo que los votos se mueven alrededor de temáticas relacionadas con los temas de siempre: salud, educación, canasta familiar, vías, vivienda… Entonces, cuando se viene la repartija de la torta burocrática, el que puso votos para el candidato se queda con la cartera que mueve billete, y el que levantó algo, o se portó bien, o aporrea una guitarra al estilo del Duque que tienen ustedes de presidente, pues a este lo encartan con el despacho de Cultura, que ni presupuesto ni apoyos tiene, y el pobre que recibe este despacho, para completar, no tiene ni idea de qué hacer allí. Y terminan estos funcionarios metidos en reinados y fiestas, y ferias y bazares, porque no se les ocurre nada más.

Si ustedes quieren verificar que los funcionarios culturales de nuestro país no tienen idea de cuando menos el significado del término ‘cultura’, hablen con quien quieran (del ministro para abajo), y tendrán como respuesta una sarta de palabras inconexas en frases incoherentes; y —los más— terminarán refiriéndose al arte, a los espectáculos y a la pólvora y a los reinados y a todo eso que ya les mencioné. Yo los he visto consultando enciclopedias y preguntando a diestro y siniestro para tratar de no dejarse corchar cuando algún periodista adelantado quiera soltarle preguntas elementales sobre el cargo. Los funcionarios que “aceptan” entrar a la nómina de los entes de cultura ni saben ni ven ni entienden de lo que se trata, y muchas veces aceptan de mala gana, porque no alcanzó la torta para más. Eso sí, la pasan bueno; pero es escaso el presupuesto para morderle, así que hacen lo que se les ocurre, y sacan lo que pueden. Muy poco; el presupuesto que el Estado le pone a lo cultural es miserable. Les digo que, para que se ilustren sobre este tema, el Índice Good Country ubicó a Colombia en el puesto 133 en cultura.

Es más, nuestros gobernantes están tan lejos de la cultura y de su importancia en una sociedad y en su administración, que al ente gubernamental encargado de lo cultural terminan pegándole cuanta cosa se les ocurre, que poco o nada tiene de pertinencia; y así es como tenemos, por ejemplo, una “Secretaría de Cultura, Turismo y Recreación”, o un “Instituto de Cultura, Recreación y Deporte”; es decir, que tanto gobernantes como gobernados están plenamente convencidos de que “cultura” es algo así como “actividades (lúdicas, generalmente) para pasar el tiempo libre”. Mejor dicho, para ellos, en resumidas cuentas, la paja es cultura.

@PunoArdila

(Ampliado de Vanguardia)

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