Me quedo con Gaviota, no con la Fea

Por HERMANN SÁENZ PRIETO

Hace un año falleció Fernando Gaitán y su huella fue tan grande que en 2019 la novela más vista de RCN fue Yo soy Betty la Fea. Incluso en algún momento le ganó en rating a Caracol, mientras que Teleantioquia repitió Café con aroma de mujer con gran éxito. 

Son las dos novelas que marcaron la vida de Fernando Gaitán como libretista. Sus otras producciones (Guajira o Carolina Barrantes) nunca alcanzaron el éxito desmesurado de las dos primeras.

Pero si hubiera que escoger cuál de sus dos grandes creaciones fue la mejor, yo solo como simple espectador, respetando por supuesto a otros críticos, me quedo con Café, con aroma de mujer.

Tuvo tanto impacto Café que en una ocasión la pregunta radial del día para Julio Sánchez Cristo fue: ¿Debe Gaviota quedarse con el Dr. Salinas (Juan Ángel) o volver con Sebastián Vallejo (Guy Ecker)?
Tuvo tanto impacto Café que en una ocasión la pregunta radial del día para Julio Sánchez Cristo fue: ¿Debe Gaviota quedarse con el Dr. Salinas (Juan Ángel) o volver con Sebastián Vallejo (Guy Ecker)? Foto tomada de Canal RCN

Sin duda Betty tuvo mayor fama internacional que la Gaviota, su repercusión en otros países fue arrolladora y eso lo prueba su Guinness Records en 2010, cuando fue considerada la telenovela más exitosa de la historia. 

La trascendencia de esta historia solo confirmó el gran talento de Gaitán como estupendo narrador y gran escritor para televisión, como ya lo había demostrado años atrás con la serie protagonizada por Margarita Rosa de Francisco (la Niña Mencha) y Guy Ecker.

Café rompió con los esquemas que existían hasta el momento y que parecían ingredientes infaltables en toda telenovela, no solo de Colombia sino de Latinoamérica.

La mujer que sale del campo, como recolectora del grano y logra crecer en todos los sentidos gracias a su pulso e inteligencia, es lo que nos muestra la fabulosa interpretación de Margarita Rosa de Francisco (Gallito Ramírez), quien dejó de llamarse la Niña Mencha para pasar a ser Gaviota. Esto reafirmó el gran rol de la mujer y su importancia en la sociedad.

La novela combina el ambiente urbano y rural, en ambos escenarios se desarrolla la trama y se denotan las diferencias y las costumbres de uno y otro lugar, sin exageraciones y respetando la esencia y la cultura, en el caso de lo rural del ambiente cafetero.   

Café les enseñó a muchos colombianos cómo funciona el negocio del ídem, desde su recolección hasta su proceso de exportación a otros países. Cómo le afectaba al caficultor el hecho de que descendiera el precio del grano en Nueva York, cuáles tipos de café había, y hasta cómo debía tomarse esta bebida, todo esto gracias al personaje del Dr. Salinas.

Tuvo tanto impacto esta producción de RCN que en una ocasión parte de su trama se convirtió en tema del día en el programa de las mañanas de Julio Sánchez Cristo, y la pregunta fue: ¿Debe Gaviota quedarse con el Dr. Salinas (Juan Ángel) o volver con Sebastián Vallejo (Guy Ecker)? Esto además marcó una gran diferencia en la caracterización del elenco, pues quizá por primera vez el personaje antagonista no era el típico malo, sino todo lo contrario: todo un ‘partidazo’, muy culto y de pronto hasta mejor ser humano que el protagonista, lo que ponía en aprietos a los seguidores -y seguidoras- a la hora elegir cuál era la mejor opción para Gaviota.

No conozco antecedentes en otra parte del mundo, pero la acogida de esta novela fue tan grande que debió retransmitirse a la misma hora por radio, como lo hizo la emisora radial del canal RCN.

Otro detalle llamativo es que la trama incluyó un personaje gay entre los miembros de la familia Vallejo. Había que ver su sus dilemas y su drama moral para pensar en salir del closet, debido a la gran importancia social y económica de su familia, en un ambiente donde este tipo de temática no se había sido tratado antes.

Y obviamente, su éxito en otros países del mundo le abrió las puertas a otras producciones nacionales y Colombia paso a ser exportador de novelas.

Café con aroma de mujer se transmitió en Colombia en 1994, por el llamado canal A, pero en esa época mi familia y yo veíamos Las aguas mansas (RTI) que iba por el canal 1, a la misma hora. Una novela también de gran calidad escrita por Julio Jiménez, otra leyenda de la televisión. Así, fuimos de los pocos colombianos que no caímos en el hechizo de la obra de Gaitán, pese a que todo el mundo hablaba de esta novela.

A Café la vine a ver años después en una de las tantas repeticiones que hizo el canal RCN. Ahí comprendí el porqué del gran éxito de Gaviota, y tuve que utilizar en muchas ocasiones el VHS para grabar los capítulos y no perderme un detalle de esta gran producción. Ahora, con la muerte de su creador, con seguridad el canal volverá a repetirla y estaré pendiente para volverme a tomar un sorbo de este exquisito Café.

No le quito méritos a Betty, también me entretuvo mucho, pero viéndola con detenimiento analítico, Fernando Gaitán utilizó ahí mucho de los elementos de Café, que en su momento fueron novedosos. Por eso prefiero a Gaviota y no a la Fea.

 @saenzph

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