La moral en tiempos del coronavirus

Por KAREN ARIZA CARRANZA*

Hace pocos días se supo que un joven influencer de Nueva York llamado Larz, dio positivo en el test de coronavirus días después de promover el corona challengue’, un reto peligroso y absurdo donde él mismo se grabó lamiendo un inodoro de un hospital público. Su cuenta de Facebook fue suspendida por violar las reglas comunitarias de la red social, y actualmente está hospitalizado. En la segunda semana de marzo, cuando el coronavirus ya era considerado una pandemia, un hombre llamado Matt Colvin, acostumbrado a las ventas en línea en Estados Unidos, compró 17 mil botellas de gel antibacterial que pretendía revender por Amazon. La compañía penalizó al hombre, quien terminó donando los productos luego de que su historia se hiciera viral a través de los medios.

En la primera semana de marzo, una influencer cartagenera llamada María Elena Guerrero promovió la venta de tapabocas en Instagram por la suma de $18.000, argumentando que eran los de mejor calidad. ¿Por qué todos estos casos generaron indignación? Porque no es el momento de pensar en hacer un buen negocio mientras millones de personas padecen lo que en cabeza de estos ambiciosos y desubicados influenciadores es el florecimiento de un nuevo nicho de mercado para explotar. 

De hecho, tal vez ninguno pensó que sus acciones llegaran a ser consideradas como graves, pero la prudencia no les sobró para beneficiarse por algo que a millones les falta: salud. Y hay quienes no les dan importancia a estos hechos y los dejan pasar, pues no consideran que merezcan tanta atención o una sanción moral, como la de Amazon o Facebook. Pero, ¿y si lo hubiesen intentado con el agua? Hace décadas vivimos alertados con que este preciado recurso termine siendo explotado por unos pocos (como de hecho está pasando en algunas regiones de África y América). Para evitar que se propague la insensatez debemos actuar contundentemente ante quienes ponen en peligro la supervivencia, sobre todo si, como ellos, son líderes proclamados de una comunidad.

Por otra parte, también supimos del pastor Brian Tamaki, quien aseguró que las personas que den el diezmo no se contagiarán de coronavirus. El caso ocurrió en Nueva Zelanda, cuando ya se habían registrado casos en dicho país. “Satanás tiene el control de la atmósfera a menos que seas un creyente nacido de nuevo, amante de Jesús, creyente de la Biblia, lleno del Espíritu Santo y que pague el diezmo”, señaló.

En Colombia Tamaki tiene dos discípulos que pretenden seguirle los pasos. En un video el pastor cristiano Miguel Arrázola y su esposa María Paula Arrázola hablaron sobre las facilidades bancarias que ofrecen en su iglesia Ríos de vida para que los fieles no dejen de diezmar durante la cuarentena por el coronavirus. Ellos mismos publicaron el video (como si se sintieran orgullosos), y nuevamente nos dejaron claro que la inmoralidad también es recursiva, sobre todo cuando más se necesita de la solidaridad humana. 

“Hagan viral esto a ver si acabamos con el virus de los estafadores de la fe.  Jesús los aborrece”, dijo el senador Gustavo Bolívar de Colombia Humana. Más allá del rechazo de un congresista, es evidente que para los Arrázola no existe Amazon o Facebook que pueda actuar por violación normativa, aunque el Ministerio Ríos de Vida actúe como una empresa consolidada. Después de viralizado el video los Arrázola compartieron cifras de lo que, según ellos, representa la generosidad de su iglesia para enfrentar el coronavirus. Según él, han donado más de 4.700 mercados y se han dispuesto 14.000 voluntarios en varios departamentos. Así mismo, el pastor puso a disposición de la Alcaldía de Cartagena y el departamento de Bolívar las dos iglesias con las que cuenta su congregación para atender a los contagiados por el virus. Sin embargo, el hecho de que ambas acciones hayan sido tomadas luego de pedir el diezmo incitó aún más críticas, pues la ayuda llegó después del instructivo sobre el diezmo. 

¿Debemos tratar el tema como tradición propia de la religión? ¿Se puede considerar el diezmo en medio de una pandemia como un acto de fe? Una parte de la prensa lo trató como si así fuese, un asunto independiente, considerando que es una iglesia cristiana. Lo cierto es que ante estas circunstancias la prudencia es más que una virtud, sobre todo para quienes ya tienen poder. Está claro que quienes pretenden ampliar sus ingresos en medio de una pandemia, sólo merecen nuestra atención para desterrar sus acciones poco éticas. 

*Politóloga y periodista deportiva

Twitter:@YoKrizol

3 comentarios sobre «La moral en tiempos del coronavirus»

  1. Excelente Karen
    Tú sabes que soy tu fiel seguidor, desde que te conocí en una cabina de transmisión deportiva me impresionó tu verticalidad y visión de las cosas.
    Te felicito y sigue adelante.

  2. Saludos

    Completamente de acuerdo. Lamentablemente muchas personas tienen perdieron la empatía al detectar “ Oportunidades de Negocios ” En medio de una Necesidad Latente en personas tanto de escasos recursos como conocimiento. Se destaca el silencio del Gobierno ante estos Identificados Casos. Pero y que se puede hacer, Al parecer les conviene hacerse los de la vista gorda.

    ✌🏼

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