La hecatombe que provoca el desempleo

Por HUMBERTO TOBÓN

Durante una de esas ya habituales conversaciones con amigos a través de Zoom, uno de ellos el gran caricaturista Mheo, me preguntó cómo veía el panorama del desempleo nacional y la respuesta yo la tenía medida, luego de haber escrito un documento técnico al respecto: “Vamos para un desempleo abierto del 30% en mayo y esto será una hecatombe”. La conversación fue a finales del mes de abril.


Las personas con empleo pasaron de ser 21 millones en abril de 2019 a 16 millones en abril en 2020.

El DANE acaba de publicar (29 de mayo de 2020) que el mes de abril cerró con un desempleo del 19,8% a nivel nacional, pero que en las 13 principales áreas urbanas fue de 23,5%. En otras palabras, las personas con empleo pasaron de ser 21 millones en abril de 2019 a 16 millones en abril en 2020.

Fedesarrollo cree que hay una subvaloración del indicador debido a que el confinamiento ha impedido que las personas salgan a buscar empleo y sus cálculos hablan de un desempleo en abril del 30%. Pero esta no es la cifra oficial.

Estos datos de empleo demuestran el brutal golpe originado por las medidas gubernamentales de prevención contra la expansión de la Covid-19, que conllevaron al cierre de la mayoría de actividades económicas, a lo que contribuyó también la demora del gobierno nacional en adoptar decisiones de fondo (que aún no se toman) que evitaran la masacre laboral.

En vez de haber pensado, por ejemplo, en una renta generalizada de un millón de pesos para las familias, con el fin de que pudieran financiar una parte de sus necesidades básicas por varios meses, dinamizando la economía por la vía de la demanda, el gobierno se la jugó por atomizar los recursos en un reguero de ayudas que no representan un gran esfuerzo fiscal, así el Ministro de Hacienda trate de mostrar lo contrario.

El gobierno ha preferido jugarse por medidas parciales, insuficientes e ineficaces, a través del giro de $80.000 o $160.000 para las personas mayores; el apoyo económico a los Jóvenes en Acción, además del tradicional subsidio condicionado para las Familias en Acción de $334.000; y la devolución del IVA por $75.000 para las familias en condición de pobreza extrema.

Lo que ocurrió con el empleo entre el 20 de marzo y el 30 de abril, durante los cuarenta días de confinamiento y parálisis productiva, se resume en la pérdida de 5,3 millones de puestos de trabajo. Pero con seguridad no se ha llegado al punto más alto de la hecatombe, porque en mayo la situación de las empresas fue caótica y la mayoría de ellas optó por despedir a sus trabajadores ante la imposibilidad de pagar las nóminas y la evidente demora del gobierno en tomar decisiones de fondo sobre este tema.

Girar únicamente el 40% del valor de la nómina para trabajadores que ganan hasta un salario mínimo y hacerlo a través del sistema financiero y sus restricciones y requerimientos burocráticos, no es lo suficientemente contundente como se necesia para superar la realidad de un desempleo galopante. Lo mismo ocurre con el pago de la mitad de la prima de junio.

Sinceramente, el gobierno nacional ha actuado sin la contundencia que se requiere en un momento tan delicado como este. No ha comprometido siquiera el 2% del PIB con las nuevas acciones, mientras vecinos como Perú o Chile, con economías más o menos equivalentes, ya superan el 15%.

Si el presidente Duque no toma decisiones de fondo y prefiere seguir maquillando la realidad con anuncios de ayudas atomizadas y no sale a rescatar las empresas de manera seria y con verdaderas políticas macroeconómicas, el desempleo será de por lo menos el 30% en mayo y la mortalidad empresarial no bajará del 35%. Mheo, apunte el dato y hablamos a finales de junio.

@humbertotobon

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