“Ellos” y “nosotros”

Aquí estoy, suspendido de Facebook y víctima de los sensores de Iván Duque, el idiota mas patético que ha dado Colombia en toda su historia. Y estoy suspendido de Facebook y victima de la ‘Stasi” de medios del subpresidente que dijo Uribe, porque dije que este gobierno y sus acólitos en el Congreso se pasaron por el forro de los cojones las dos semanas de paros y protestas que han sacudido a Colombia, pasando en primera instancia una ley que perjudica los intereses de la gran mayoría de colombianos.

Cientos de miles han salido a las calles a protestar por toda clase de abusos, quizá millones. ¿Y qué hacen nuestros líderes? Se juntan en un recinto viciado por la corrupción y pasan dos leyes que nos regresan tres décadas en la escala evolutiva. Una ley de impuestos que va en contravía de los que salen a la calle a protestar; y otra que promete ser una amnistía de todos los bandidos del Congreso a los que tomó casi 20 años encerrar. Con estas dos leyes el “régimen” que controla a Colombia está creando un cisma social como respuesta a las protestas populares que azotan al país. Este cisma no se trata de liberales contra conservadores, o de ricos contra pobres, o de aquellos de izquierda contra los abusos de la derecha, aunque algo hay de todas estas divisiones. Se trata de “ellos” contra “nosotros. “Ellos”, son todos aquellos que controlan los hilos del país de siempre: millonarios, políticos corruptos, burgueses que se autodenominan “gente bien”, militares arribistas, traquetos disimulados, paracos sin disimularlo, la desgastada oligarquía colombiana, lacayos del poder, arribistas, y todos aquellos acomplejados sociales para los que el ejercicio de trepar socialmente y ser aceptados por todos los anteriormente nombrados es casi una forma de vida. Hay idiotas cuya única ambición es ser aceptados por los “duros” que controlan al país, es la única meta clara de sus vidas.

Y “nosotros”, somos todos aquellos que estamos hasta los huevos de todo lo que hacen y dicen “ellos”. Entonces, confrontados con este cisma que “ellos” anticipan como definitivo, “ellos” preparan su retirada definitiva antes de que cambie la mano y el poder pase a manos de “nosotros”. Para tal efecto han empezado a minimizar sus pérdidas, a recoger sus pertenencias, y a liberar a los de su propia clase que permanecen “rehenes” de la justicia. Ante el advenimiento de un inminente gobierno de centroizquierda en el 2022, “ellos” ya se preparan para saquear las arcas del Estado para no dejarnos nada a “nosotros”, negándonos la posibilidad de construir un futuro mejor para todos. Conscientes de que solo les quedan dos años y medios en el poder, “ellos” buscan liberar a sus “prisioneros” caídos en el ejercicio del peculado por apropiación y feriarse lo que queda de país. Convencidos de que la tendencia anti-derecha es irreversible e inevitable, “ellos” pasan las ultimas leyes para darle que robar a los que han vivido toda su vida de robar colombianos.

La careta se ha caído, a “ellos” ya no les importa que “nosotros” nos demos cuenta de que “ellos” van a robar y a hacer chancucos hasta saciarse, pues ya las cartas están jugadas y todos las pueden ver. Se acerca el fin de una era, no hay que ser un genio para darse cuenta de ello, y con el fin de esta era termina por agotarse un sistema que lleva 200 años en funcionamiento. Ya ni siquiera a los medios les importa que se sepa que están del lado de “ellos”. Revistas como Semana ya están mudando su “line-up” de columnistas, preparándose para los nuevos tiempos que se avecinan. Han desistido de aparentar que son medios neutrales y ahora ya se enfilan de frente como derechistas desvergonzados que se oponen a todo lo que represente la causa de “nosotros”. Una a una se van cayendo las caretas. Uno por uno se van revelando los verdaderos colores del aparato “engañador” que tuvo a Colombia embaucado durante siglos. Poco a poco se van oyendo los gritos de retirada de todos “ellos” que quisieron tenernos reducidos por los tiempos de los tiempos: “¡Vándalos de mierda!”, “¡Negros hijueputas!”, “¡Corronchos malparidos!”. “Ellos” sueltan los últimos estertores de su otrora inamovible poder. Aumentan las visitas a la embajada americana, se incrementan los pedidos de pasaportes de todos aquellos con un abuelo italiano o español, y comienzan las transferencias de fondos de todos los dineros robados durante décadas a paraísos fiscales como Panamá, las Bahamas, Guernsey, Suiza o Luxemburgo. Poco a poco salen de Colombia todos los dineros robados en proyectos de infraestructura, Transmilenio, Reficar, Electricaribe, HidroItuango, Ruta del Sol, etc., etc., etc.

Detrás de esta retirada solo queda tierra arrasada. “Ellos” se retiran como los alemanes de Rusia después de la Batalla de Kursk: lentamente, llevándose consigo todo lo que se pueden llevar, saqueando todo lo que puedan saquear. “No hay que dejarle nada al enemigo”, es la orden de “ellos”, y como buenos criminales organizados, todos siguen las ordenes de su capo (¿hace falta nombrarlo?). Pero como no quieren que se sepa que se retiran dejando atrás tierra arrasada, van tras tipos como yo que les levantan la careta, y les cierran el micrófono para que no sigan develando lo que ya mucha gente ve: que ya les vale huevo que los veamos robando y corrompiendo a manos llenas.  Ya lo dijo acertadamente el actor Julián Román: “se están descarando”, se están quitando la careta. Se van a robar a Colombia, y luego se van a cagar en ella cuando estén instalados en Miami o Europa. Y lo peor es que quieren hacernos oler su mierda. Como micos furiosos ya no esconden sus porquerías, sino que nos lanzan sus mojones hediondos en la cara. Los “titís” tira mierda, “ellos” están cabreados porque ya no los dejamos robar a sus anchas, porque ya no nos pueden manipular, y, por ello, nos lanzan sus heces sin pudor.

Se agarran de lo que sea: J.J. Rendón y su oficina de “desestabilización” en Miami, la CIA, un exembajador americano, un gurú económico desconocido, un charlatán de derecha, cualquier cosa, con tal de aferrarse a su mierda el máximo tiempo posible. Y por último, cuando ya no les queden más trucos que implementar, más mentiras que decir, más estafas que fomentar, “ellos” se van a acercar a los militares, los pobres diablos más ambiciosos y lacayos que existen en Colombia, y les van a vender la idea de que un golpe militar es necesario “para que el país no se vuelva otra Venezuela”.

Los militares. Un cuerpo de acomplejados que creen que hacen parte del grupo de “ellos”, cuando toda la vida han nutrido sus filas con elementos de “nosotros”.

Sería del carajo que algún dia estos lacayos de las Fuerzas Armadas se dieran cuenta de que ellos existen para protegernos a “nosotros”, y no para ser mantecos de “ellos”.

Seria del carajo, eso lo cambiaría todo… 

@priast                 

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